14 Consejos de Santo Tomás de Aquino a un estudiante

Con comentarios para aplicarlos a nuestro mundo actual.

 

Por el Padre Jorge Miguel Martínez.

El éxito en los estudios es un tema de preocupación para cualquier estudiante, joven o adulto. Sin embargo, aunque en nuestros colegios y universidades sean muy conocidos los métodos y técnicas de estudio, el consejo de un sabio intelectual —quizá el mayor de todos los tiempos— nos coloca delante del verdadero espíritu de un estudiante que busca la verdad.

La Iglesia honra a Santo Tomás de Aquino con el título de Patrono de los Estudiantes Católicos. He aquí los consejos que el Doctor Angélico da a sus alumnos para alcanzar el saber con un breve comentario a continuación:

 

“Ya que me preguntas, Juan carísimo hermano en Cristo, cómo debes estudiar para adquirir el tesoro de la ciencia, mi consejo es el siguiente:”

1. “No te lances de pronto al mar, sino acércate por los riachuelos, porque a lo difícil se ha de llegar por lo fácil.”

Empezar con sencillos ejercicios y lecturas fáciles capacitará tu mente para los ejercicios más difíciles. Pero es necesario constancia en lo poco para alcanzar lo mucho. No desprecies por poco por ser poco, más bien piensa que de lo fácil es más seguro llegar a lo difícil.

 

2. “Te mando que seas tardo para hablar y para ir a distracciones.”

A los jóvenes les encanta hablar descontroladamente. Sin embargo, no existe peor enemigo del estudio que el mucho hablar. El mejor estudiante será el que guarda sus mejores energías para el silencio del estudio. Las distracciones (internet, redes sociales, música, etc.) deben ser evitadas a toda costa, pues la mente no es capaz de retener lo estudiado y a la vez prestar atención a las distracciones. Por otra parte, no estudies en lugares muy movimentados, sino que “entra a tu cuarto y cierra la puerta”.

 

3. “Abraza la pureza de conciencia.”

Aunque nunca lo hayas pensado, el pecado sí que puede afectar tus estudios: el pecador vive esclavizado al pecado y con el cuerpo pesado por el vicio. El vicio arrastra a más vicios y así, el tiempo de estudio se ve interrumpido por el deseo de seguir pecando. Lo mejor, convertirse.

 

4. “Date a la oración.”

La oración es la luz del alma, que es el asiento de la inteligencia. Si vemos a Dios en la oración, por medio de la fe, cuánto más no veremos las verdades que provienen de Dios, que son todas las cosas creadas.  Por eso, el buen estudiante será a la vez una persona de mucha oración. ¡Que te saca tiempo! Al contrario, la oración te hará alcanzar luces para estudiar con mayor eficacia y rapidez.

 

5. “Procura permanecer en tu celda, si quieres entrar un día en el templo del saber.”

Procura estar mucho tiempo en tu lugar de estudio. Una vez que te sientes a la mesa y delante de los libros, no te levantes hasta que haya terminado la hora de estudiar. Este esfuerzo te hará disciplinado, condición sin la que no se alcanza el saber.

 

6. “Sé amable con todos.”

Así conseguirás amigos que te ayuden en las necesidades que seguro tendrás en tu vida estudiantil. Además, la amabilidad refresca el alma y nos hace más capaces de incorporar a la mente nuevos conocimientos.

 

7. “No te preocupes de lo que hacen los demás.”

Porque los demás no estudiarán por ti. No es tanto no preocuparte por el éxito de los demás, sino por lo que están haciendo. Esta distracción es propia de los que aman desordenadamente estar con la gente, descuidando la propia formación.

 

8. “No tengas demasiada familiaridad con nadie, pues la excesiva familiaridad engendra desprecio y roba tiempo al estudio.”

La familiaridad es el trato excesivo y desordenado con los compañeros de clase y con los amigos. Mucha familiaridad no nos hace sociables sino que nos dispersa para afuera y nos incapacita para el recogimiento necesario a la vida intelectual e interior. Ten amigos, pero no te “derrames” en ellos perdiendo esa vida interior tan necesaria al ser humano.

 

9. “Huye sobre todo de perder el tiempo.”

Ponte horarios y cúmplelos a rajatabla; te hará mucho bien.  Desconecta el teléfono celular y diles a los de tu casa que en ese momento estás estudiando. La primera semana sentirás que quieres trepar las paredes, pero después disfrutarás del silencio y del estudio.

 

10. “Imita a los santos y a los buenos.”

¿No fueron los santos grandes estudiosos de la verdad? Efectivamente los hombres buenos son luminosos en sus ejemplos. Procura conocer la vida de los santos para imitarlos.

 

11. “Guarda en la memoria todo lo bueno que oigas, sin reparar en quién lo dijo.”

Es bueno retener en la memoria, porque eso permite utilizar la información para adquirir luego nuevos conocimientos. Procura repasar una y otra vez las lecciones para retenerlas en la memoria. Y los más importante, desprecia el consejo tonto de los que dicen: “Yo no memorizo, aprendo”. Esos no saben nada, son pura habladuría.

 

12. “Trata de entender cuanto leas y oigas, cuando tengas alguna duda, aclárala.”

No tengas la mala costumbre de callar en clase cuando no entiendas algo. Levanta la mano, interrumpe, pregunta… no descanses hasta entenderlo. Y cuando lo entiendas, memorízalo.

 

13. “Acumula cuantos conocimientos puedas en el arca de tu mente, como quien trata de llenar un vaso.”

Tu mente está para aprender, y lo podrás hacer hasta que te falten las fuerzas. Por eso no debes pensar que el estudio se acabará con el colegio o con la universidad. Estudia siempre y hasta la vejez. El cielo será el conocimiento de Dios por toda la eternidad, en un estado de felicidad interminable. El que se deleita en el estudio, se prepara para el cielo.

 

14. “No busques lo que sea superior a tus fuerzas.”

Se muy humilde, reconociendo cuando ya no puedas. Habrá siempre algún maestro que te ayude a subir un poco más. Pero si aún así no logras ir más allá, no te preocupes. Lo que habrás alcanzado ya habrá sido mucho más de lo que hubieras imaginado al principio.

 

“Si sigues estos pasos, producirás copiosas ramas y frutos en la viña del Señor. Cúmplelos y alcanzarás lo que deseas.”

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