Adorar a Cristo Vivo

El Sr. Alfredo Cañete y su esposa nos comentan las gracias que se reciben en la Capilla de Adoración Perpetua.

¿Puedes velar conmigo una hora? (Mt. 26:40) es la inscripción que se observa en la entrada de la Capilla de Adoración Perpetua de la Parroquia Sagrada Familia del Barrio La Blanca de Ciudad del Este. Lugar, donde más de 500 personas dedican una hora del día para adorar a Jesús Sacramentado. En esta entrevista, el Sr. Alfredo Cañete y su esposa Carmen Sala nos comentan cómo la devoción a Cristo vivo, real y verdadero, presente en la Eucaristía, ha cambiado sus vidas y la de muchos otros que se postran de rodillas ante su presencia.

Alfredo y Carmen aún estaban en otro movimiento cuando escucharon que en la Diócesis de Ciudad del Este se habilitaría la devoción a Cristo Eucaristía a través de las Capillas de Adoración Perpetua. «Se rumoreaba -comenta Alfredo- que en la Catedral San Blas se habilitaría la primera Capilla de Adoración Perpetua de nuestra Ciudad y por ende, también en las demás parroquias de la Diócesis». Fue entonces cuando se dijo: «Ojalá en nuestra parroquia también podamos tener esa posibilidad».  

Tiempo después, el Sr. Alfredo y su esposa recibieron la invitación para asistir a una jornada de formación con el Padre Patricio Hileman (principal propulsor de las Capillas de Adoración Perpetua en América Latina) en la Iglesia Catedral de Ciudad del Este; ambos no dudaron en participar, pues querían conocer más sobre la devoción que se estaría instalando en la ciudad. Dicha jornada marcó de manera especial la vida de la pareja, pues según nos comentan, la participación en aquella jornada fue crucial para que se iniciase en ellos el amor hacia Cristo Eucaristía. «Hemos aprendido la importancia que tiene la Capilla de Adoración Perpetua y el amor que debemos tener para con Cristo presente en la Eucaristía» manifiestan.

La Parroquia Sagrada Familia inauguró el 25 de diciembre del 2013 su Capilla de Adoración Perpetua, con unos 300 adoradores, siendo ya desde ese entonces, Alfredo y Carmen los vicecoordinadores. Con el paso del tiempo se convirtieron en los coordinadores, cargo que ejercen hasta la fecha con pasión y tenacidad. «Convertirse en Adorador Perpetuo es realizar una alianza de amor con Dios, no es un compromiso con los hombres, es un compromiso con el Señor Dios todopoderoso» sostiene Don Alfredo.

Al ser consultado sobre qué representa la responsabilidad de ser un adorador perpetuo, el Sr. Alfredo resalta que «es la máxima expresión de amor de un ser humano hacia Jesús Sacramentado»; en sus declaraciones, él nos comenta que gracias a ese apostolado su vida ha cambiado de manera extraordinaria en todos los aspectos, principalmente en su familia y en su función de cabeza del hogar. «Ser adorador perpetuo facilita enormemente la conducción de una familia y la unión entre sus miembros».

Carmen, esposa de Don Alfredo, quien le acompaña en todas las actividades de organización y gestión de la Capilla de Adoración Perpetua, nos comenta que las tentaciones no se hacen esperar y que también hacen parte de la vida del adorador, «el demonio nos tienta en el momento preciso de nuestra hora santa. Él sabe perfectamente que nos corresponde adorar al Rey de Reyes y por eso nos envía tropiezos y tentaciones en la vida diaria» relata.

«Si cada persona supiera qué representa estar con Cristo durante una hora, ese momento le parecería muy breve, pues la adoración es un momento de intimidad entre el Señor y la persona, donde ambos se miran, conversan y están unidos, ¡es un gran momento! ¡es sublime!» comenta emocionada Carmen al hablar de este apostolado.

Los adoradores registran las entradas y salidas de sus respectivas horas santas, estampando sus firmas e indicando la hora exacta en que han llegado; «es como si cada adorador le dijera al Señor: Aquí estoy Señor, me presento ante ti para adorarte» resalta el coordinador.

Cambio de Vida

Parafraseando a la Madre Teresa, Don Alfredo señala que «El primer paso hacia la santidad es querer serlo, es por eso que cada persona debe cambiar primero para que luego cambien los demás. Uno se da cuenta que está cambiando cuando empieza a cambiar su alrededor, su familia y todo su entorno. Ser adorador nos lleva a un profundo cambio de vida. Es lo que hemos experimentado con mi esposa».

Carmen destaca que la vida del adorador debe ser como el «barro en las manos del alfarero, aquel que se deja moldear por el Señor, de quien recibe su luz y luego con esa luz ilumina la vida de los demás».

«Cuando uno se compromete con Cristo Eucaristía, siempre está feliz. Y ¿cuál es el motivo de tanta felicidad? Es la alegría de saber que el Señor está siempre con nosotros y nunca nos abandona, porque cumple su palabra: “Ocúpate de mis asuntos que yo me ocuparé de los tuyos”» afirma Don Alfredo.

Frutos desde la Creación de la Capilla de Adoración Perpetua.

Al consultar a la pareja de coordinadores sobre los frutos que observan desde la creación de la Capilla de Adoración Perpetua en la comunidad parroquial, ellos manifiestan que se observan extraordinarios cambios espirituales en los feligreses «especialmente por los testimonios y los milagros que suceden a diario».

Carmen nos comenta que la Parroquia Sagrada Familia cuenta con un grupo de 60 niños adoradores entre 3 y 8 años, que se iniciaron en el amor a Cristo Eucaristía; ellos se autodenominan los «soldaditos de Jesús Eucaristía». «Estos niños, son guiados por un grupo de jóvenes de la parroquia, quienes les proporcionan una breve catequesis y luego les enseñan a rezar en la Capilla de Adoración Perpetua».

La parroquia también cuenta con un grupo de jóvenes adoradores que llevan por nombre «Jóvenes por la Eucaristía» que igualmente tienen su participación en la Capilla de Adoración.

«El mayor fruto que hemos alcanzado gracias a la adoración perpetua es tener nuestro pedazo de cielo aquí en la tierra. «upévare ore, orerakate’ỹva’erã, ani haĝua ma`ave oipe`a orehegui. Es por eso que con mi esposo nos proponemos día a día a vivir en santidad» resalta con firmeza la Sra. Carmen.

Para el Sr. Alfredo no existe un perfil ni mucho menos una lista de requisitos que debe tener una persona que desea ser adorador perpetuo, para él simplemente la persona debe «amar y querer a Jesucristo y tenerlo como Señor de su vida».

Los coordinadores insisten continuamente a sus miembros a vivir en un estado de gracia constante. «Si es posible deben ser cristianos de Misa diaria, de confesión frecuente y por sobre todo deben amar lo que hacen». «La adoración Eucarística es una parte nada más, lo demás se completa en la Santa Misa» declara el Sr. Alfredo.

Por su parte, Carmen añade que nadie puede perseverar en la adoración perpetua sin estar limpio de corazón, por lo que los adoradores deben buscar la confesión frecuente para estar constantemente en gracia. «Si estamos en pecado no seremos capaces de recibir todas las gracias que Dios quiere derramar sobre nosotros cuando nos ponemos en su presencia».

Los mismos destacan que la Parroquia Sagrada Familia posee la enorme riqueza de contar con Misa todos los días, tanto por la mañana bien temprano como por la noche, y que eso debe ser aprovechado por todos, pero en mayor medida por los adoradores. «En la Capilla de Adoración le recibimos a Cristo en lo espiritual y en la Eucaristía lo recibimos a Él mismo; eso debe ser lo más importante en nuestra vida» declaran.

«El tiempo de Dios es perfecto, cada adorador debe esperar con firme convicción que sus clamores sean escuchados, pero todo a su tiempo y de acuerdo a la voluntad de Dios» aseguran ambos.

Testimonio

Cierto día, estaba Don Alfredo por la parroquia, como tantas veces, y de pronto se encontró con el clamor desesperado de una mujer que le comentó que viene a ponerse a los pies de Jesús porque su esposo se había ido de la casa y ella quedó desamparada con sus hijos y sin trabajo. «Quiero un trabajo para mantener a mis hijos. Estudié y me formé en el rubro de la costura, tengo la formación suficiente para trabajar en una empresa grande porque soy consciente de mi capacidad» le dijo en tono triste aquella mujer a Don Alfredo, quien simplemente le dijo estas palabras de aliento: «Confía en el Señor que siempre nos da todo».

Quince días después, un grupo de altos funcionarios de una empresa dedicados a la confección de ropas se detuvieron en un local comercial; coincidentemente ese local pertenecía a la mamá de esta mujer y ella se encontraba sustituyendo a su madre en el comercio. Estos hombres se detuvieron para comprar agua y consultar por la casa de uno de sus funcionarios que había sufrido un accidente y que ellos, como jefes, venían a visitarlo, pero a la vez estaban buscando una nueva funcionaria que pudiese reemplazar a aquel hombre.

Sorprendida por la pregunta, pero a la vez confiada y llena de esperanza, dijo a los altos funcionarios de aquella empresa: Soy costurera y estoy sin empleo, de inmediato la misma fue contratada y hasta hoy sigue en ese empleo. Tiempo después, gracias a su perseverancia en su hora santa, el esposo de esta mujer le pide perdón y decide regresar a su casa, quedando de esta manera restituido el hogar de aquella mujer que con lágrimas se presentó ante Jesús sacramentado.

«Este gran milagro se registró en el libro de testimonios que tenemos en la Capilla de Adoración» nos comentan emocionados la pareja de coordinadores, y que así como este «tantos otros, son los milagros que el Señor obra en la vida de aquellos que confían en Él».

«Cuando uno hace un compromiso con el Señor, Él cambia tu vida de una forma total y plena. Hagan la prueba y verán cuántas maravillas Dios proporciona en la vida de aquellos que se postran ante sus pies» es el desafío que el Sr. Alfredo lanza para los que aún no son adoradores perpetuos. Así culmina nuestra entrevista con estos coordinadores, apasionados por el apostolado que realizan.

Por Raquel Almada

 

 

 

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