El aroma que inventó la nostalgia

NAVIDAD DEL PARAGUAY
Navidad de flor de coco,
Navidad del Paraguay!.

Ya está el pesebre adornado

el Niño en su lecho está,

la Virgen vela su sueño,

su sueño de eternidad!.

Los ángeles cantan ¡Gloria!,

las estrellas brillan más,

el jazmín pone su aroma,

la luna su claridad!.

Navidad de flor de coco,

Navidad del Paraguay!.

No te olvides niño mío

de poner en su lugar

los reyes y los tesoros

y la estrella de la Paz!.

El burrito, la vaquita,

la ovejita, el picaflor

y sobre todo, alma mía,

pon todo tu corazón!.

estribillo…

Las campanas de la iglesia

a misa llamando están,

todo el pueblo paraguayo

con fervor va a comulgar!.

Ya están sonando las doce,

Nochebuena sin igual

que trae a un niño bendito

a salvar la humanidad!.

estribillo…

 

Letra: MERCEDES JANÉ

Música: ESTEBAN MORÁBITO

Sobre la Autora y el origen de la letra

Mercedes Jané nació en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, el 8 de setiembre de 1915. Desde niña vino al Paraguay y pronto se vio sumergida en el drama sangriento de la guerra contra Bolivia. Retornó luego a Buenos Aires. Estudió enfermería y durante ocho años ejerció la profesión en la capital argentina y luego de casarse, fue a Chile. Una tristeza le invadía el corazón. Añoraba la sencilla aunque encantadora navidad del Paraguay.

“Demasiado quería volver al Paraguay y pasar la navidad en ese país, pero tenía contrato en la radio en la que trabajaba hasta junio del año siguiente. Por lo tanto, me era imposible retornar. Lloraba, sin consuelo. De pronto, ocurrió algo extraordinario: en Santiago, olí la flor de coco. Entonces empecé a mirar por todas partes. ¿Cómo era posible que allí yo percibiera ese aroma único del Paraguay?. Imposible. Ahí no hay cocoteros. Y empecé a mirar, a mirar. Miraba las manos, las caras de la gente para ver si encontraba algo. Y nada”, cuenta Mercedes.

“Fue entonces -sigue relatando-, que entré a una confitería. Pedí un té. Y mientras me traían, en la servilletita, de un tirón, escribí Navidad del Paraguay. Lo que yo recalco es que eso yo no escribí: escribió Dios porque no tiene ni una sola corrección. Así como se originó, así está”.

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