El Párroco: transmisor la fe católica a los fieles

El 4 de agosto recordamos la memoria de San Juan María Vianney, más conocido como el Cura de Ars.

Este sacerdote fue elegido por la Santa Madre Iglesia como patrono de los párrocos por su incansable apostolado como confesor, además de tener el don de profecía, recibir ataques físicos del demonio y vivir entregado a la mortificación y a la oración. En este artículo queremos resaltar las labores propias de un párroco y para ello hemos conversado con el P. Daniel Cantero, párroco de la Parroquia San Francisco de Asís.

Daniel Cantero Gómez es miembro de la Tercera Orden Regular (T.O.R.) y desde el año 2010 se desempeña como Cura  Párroco en la Parroquia San Francisco de Asís de la Ciudad de Hernandarias. Fue ordenado sacerdote por el entonces Obispo de la Diócesis de Ciudad del Este, Mons. Rogelio Livieres (+) el 2 de julio de 2005. Este sacerdote nació en la ciudad de Valenzuela, Dpto. de la Cordillera.

Amablemente nos recibió en su casa parroquial donde entre anécdotas y preocupaciones pastorales nos comentó acerca de su labor como párroco en uno de los barrios más conocidos de la ciudad de Hernandarias.

¿Qué hace un Párroco?

Mi principal labor es transmitir la fe católica a los fieles. Por la mañana me dedico a realizar las gestiones administrativas de la Parroquia y por la tarde escucho y atiendo a las personas que llegan hasta la secretaría parroquial para confesarse, para dialogar conmigo o atender alguna necesidad material que se presenta. Me esfuerzo en realizar mi trabajo pastoral de atender a la gente y administrar los sacramentos. Inclusive doy charlas de formación para la recepción de los sacramentos de la iniciación cristiana.

Cómo Párroco ¿Cuál es su mayor preocupación?

La Catequesis. Hoy por hoy, la catequesis necesita una mayor fuerza para llegar a los niños y jóvenes, pues en muchos casos, por la forma en que se enseña la catequesis, no cumple el papel que debe cumplir en la vida de la gente y no se llega a cumplir lo que la Iglesia quiere. También la formación de los catequistas es otra de las preocupaciones.

¿Qué libros lee un párroco?

Ahora mismo me estoy dedicando a la lectura de los escritos de Mons. Athanasius Schneider sobre la Comunión en la mano y en la boca. Aparentemente hoy en día muchos han perdido la fe en la Eucaristía, entre ellos, párrocos y sacerdotes, por lo que es necesario estar formado en  estos temas. Así también, los libros que nunca dejo de leer son  los libros de apologética, debido a la vasta presencia en nuestra zona de personas de otras denominaciones religiosas y es necesario responder con seguridad ante los ataques que se presentan.

¿De qué manera emplea  Ud.  su tiempo libre?

Los días lunes, son los días que destinamos los miembros de la comunidad de la Tercera Orden Regular de la zona de Hernandarias, para reunirnos, hacer convivencia y compartir las experiencias del apostolado. Igualmente, aprovechamos ese horario para elaborar proyectos, como la creación de una residencia  de los miembros de la Tercera Orden Regular.

¿Cómo el sacerdote aprende a ser Párroco?

Por medio de la experiencia y la gracia de Dios. Con la experiencia uno va ganando conocimientos y le va tomando ritmo. Simplemente se requiere que el sacerdote tenga predisposición, buena voluntad y querer dedicar su vida a favor de los demás y luego el Señor hará su parte.

Una experiencia personal en su primer año como Párroco

Puedo decir que como nuevo párroco traté de imitar a mi antecesor en varias acciones, tanto en posturas y gestos, como en mi primer año de gobierno. Luego con el paso del tiempo fui conociendo más a los laicos y tomando mis propias decisiones, de modo que paulatinamente comencé con los cambios, siempre buscando el bien común y la santificación de los fieles.

Un apostolado particular

El P. Cantero inició en su comunidad parroquial un apostolado que él mismo ha fundado y que lo denomina «Apostolado al servicio de las almas del purgatorio», un tarea «poco promocionada en la Iglesia Católica» señala el Párroco porque muchos sacerdotes incluso ya no hablan de las almas del purgatorio en sus homilías y en la enseñanza al pueblo y «eso es dogma de fe».

«Las almas del purgatorio son las más necesitadas, y dependen de otras personas para salvarse» manifiesta el padre al comentar sobre su apostolado. El grupo se reúne los días sábado para rezar y saber más sobre las almas del purgatorio. «En los encuentros se reza aquella oración que el Señor enseñó a Santa Brígida para sacar a 1000 almas del purgatorio», destacó. Así mismo él ha creado un «Rosario con la oración de Santa Brígida para sacar a más almas del purgatorio».

«Un apostolado similar se realiza en México y consideré que también podía realizar algo parecido en mi parroquia. Estamos leyendo pasajes de las Sagradas Escrituras en donde se habla del purgatorio, así como también libros de los santos que hablan del mismo tema» nos comenta el sacerdote.

Al final de la entrevista el Padre mencionó que tiene mucho por agradecer a Dios, primeramente por el llamado a la vida religiosa  y «Porque me llamó a ser franciscano» expresó con voz de alegría.

Así mismo señaló que no han sido fáciles los primeros años de su formación sacerdotal por las diversas dificultades con las que se ha encontrado en varios aspectos, «pero que con la gracia de Dios y la entrega total» pudo superarlas.

También agradece al Señor por permitirle ayudar a otros a formarse en la vida consagrada y a sus superiores, quienes le confiaron la misión de vivir su primera experiencia como cura párroco. «Desde mi ingreso al seminario hasta el día de hoy nunca me arrepentí de nada y le pido a Dios que me conceda la perseverancia final» destacó.

Otro de los aspectos que comentó el P. Daniel es como «las tentaciones y persecuciones del demonio acechan la vida de los sacerdotes», manifestando que «aquellos que no se refugian en Dios pya´etereí oñaproblemata (muy rápido tendrán problemas), porque solo por la gracia de Dios uno se mantiene» puntualizó. Por lo que como párroco él tiene su horario personal, su hora Santa, lee varios libros espirituales, la vida de los Santos y gracias a internet puede ampliar sus conocimientos y formarse más.

El Párroco de la Parroquia San Francisco de Asís se ha esforzado en crear dentro de su Parroquia un comedor de niños en donde son atendidos unos 70 chicos, los días sábados. También ha habilitado una Capilla de Adoración Perpetua donde los fieles se unen a Dios por medio de la oración, así mismo se ha empeñado en que los laicos se formen en la liturgia, la doctrina, la apologética y la Palabra de Dios, así como la atención de las 12 Capillas que tiene a su cargo.

Código de Derecho Canónico –  Capítulo VI  sobre los Párrocos

519 El párroco es el pastor propio de la parroquia que se le confía, y ejerce la cura pastoral de la comunidad que le está encomendada bajo la autoridad del Obispo diocesano en cuyo ministerio de Cristo ha sido llamado a participar, para que en esa misma comunidad cumpla las funciones de enseñar, santificar y regir, con la cooperación también de otros presbíteros o diáconos, y con la ayuda de fieles laicos, conforme a la norma del derecho.

521  § 2. Debe destacar además por su sana doctrina y probidad moral, estar dotado de celo por las almas y de otras virtudes, y tener las cualidades que se requieren tanto por derecho universal como particular, para la cura de la parroquia de que se trate.

528  § 2. Esfuércese el párroco para que la santísima Eucaristía sea el centro de la comunidad parroquial de fieles; trabaje para que los fieles se alimenten con la celebración piadosa de los sacramentos, de modo peculiar con la recepción frecuente de la santísima Eucaristía y de la penitencia; procure moverles a la oración, también en el seno de las familias, y a la participación consciente y activa en la sagrada liturgia, que, bajo la autoridad del Obispo diocesano, debe moderar el párroco en su parroquia, con la obligación de vigilar para que no se introduzcan abusos.

530 Son funciones que se encomiendan especialmente al párroco las siguientes:

1.     La administración del bautismo;

2.     La administración del sacramento de la confirmación a quienes se encuentren en peligro de muerte, conforme a la norma del ⇒ c. 883, 3;

3.     La administración del Viático y de la unción de los enfermos sin perjuicio de lo que prescribe el ⇒ c. 1003 § § 2 y 3; asimismo, impartir la bendición apostólica;

4.     La asistencia a los matrimonios y bendición nupcial;

5.     La celebración de funerales;

6.     La bendición de la pila bautismal en tiempo pascual, la presidencia de las procesiones fuera de la iglesia y las bendiciones solemnes fuera de la iglesia;

7.     La celebración eucarística más solemne los domingos y fiestas de precepto.

534 § 1.  Una vez que ha tomado posesión de la parroquia, el párroco está obligado a aplicar la Misa por el pueblo a él confiado todos los domingos y fiestas que sean de precepto en su diócesis; quien se encuentre legítimamente impedido para hacerlo, la aplicará esos mismos días por medio de otro, u otros días personalmente.

Por Raquel Almada

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