El tiempo cuaresmal

Con la imposición de la ceniza se inicia el tiempo de Cuaresma, tiempo litúrgico de cuarenta días, durante el cual los católicos se preparan para la mayor de las alegrías del cristiano, la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Es un tiempo de conversión, donde el morado penitencial adorna las Iglesias del mundo y los cantos penitenciales acompañan los sacrificios y ayunos de los católicos del mundo.

 

Veamos los principales elementos y los principales temas con los cuales la rica liturgia católica nos prepara durante el tiempo de cuaresma:

Las cenizas: la práctica de la imposición de cenizas, tiene un origen bíblico, en primer lugar, porque era una práctica judía, como nos lo cuenta la biblia, que se coloquen sobre la cabeza cenizas y se vistan con ropas ásperas, en señal de penitencia o antes de una solemnidad importante para Israel; y en segundo lugar, porque las palabras que el ministro dice al dibujar la señal de la cruz sobre la frente son también tomadas de las Sagradas Escrituras: “Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás”, o “Conviértete y cree en el Evangelio”.

La Iglesia nos mueve con este significativo rito a arrepentirnos y a dolernos de nuestros pecados. Porque la ceniza no simboliza otra cosa que la fragilidad de nuestra condición humana. Las cenizas son un sacramental. Estos no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia, los sacramentales, como lo dice el Catecismo, preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella.

Cuarenta días:Los cuarenta días también tienen su origen en la Santa Biblia; los cuarenta días y cuarenta noches del diluvio, mediante el cual Dios purificó la tierra; los cuarenta días y cuarenta noches de Moisés en el Sinaí; los cuarenta años de Israel en el desierto rumbo a la tierra prometida; los cuarenta años que reinó David; los cuarenta días de ayuno de Jesús en el desierto, donde también fue tentado por Satanás; los cuarenta días en que Jesús se apareció a los apóstoles antes de su Ascensión; y podemos mencionar también, los cuarenta años desde la Resurrección de Jesús hasta la destrucción de Jerusalén por el ejército romano.

El número cuarenta es un número, como lo acabamos de ver, de preparación, y es el tiempo que la Iglesia nos regala para poder prepararnos para la fiesta de las fiestas, la solemnidad de las solemnidades, la alegría de las alegrías: la Pascua.

El morado: es el color litúrgico y penitencial por excelencia del tiempo cuaresmal. Es un color oscuro que nos recuerda al negro del luto, simbolizando penitencia y austeridad.Los sagrados ministros se revisten con estos colores mostrándonos que la misma Iglesia se viste de penitencia para prepararse y así, recibir dignamente a Cristo resucitado.

Las telas moradas un poco antes de la Semana Santa también cubren todas las imágenes de los templos.

Los cantos e himnos:los cantos e himnos de este  tiempo litúrgico también nos mueven al arrepentimiento y a la conversión. Dejan de sonar el órgano, y los instrumentos que acompañan al canto, el Gloria es abandonado hasta la Vigilia Pascual, los cantos son melodiosos.

También en las oraciones de los oficios litúrgicos, constantemente se van ofreciendo los ayunos y sacrificios con las cuales nos preparamos para la Semana Mayor para los católicos. Pues esa es la preparación a la que se nos llama con todos estos bellos símbolos: la de prepararnos para la celebración de los misterios capitales de nuestra fe, a través del ayuno, la oración y la limosna.

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