Espiar al cónyuge

 

La desconfianza, un sentimiento de inseguridad que dificulta las relaciones.

Por Gregorio Cataldi

La desconfianza está íntimamente ligada con el temor y baja autoestima, dicen los expertos. Enceguece a la persona que la padece, pues no le permite ponerse en el lugar del otro; por consiguiente, es incapaz  de  comprender las motivaciones o sentimientos del otro. Dicho de otro modo, carece de capacidad para confiar en los demás.

Cada vez y con mayor frecuencia la relación de pareja, basada en la confianza, se rompe para dar paso a la sombra de dudas y sospechas. La desconfianza, un sentimiento de inseguridad que dificulta las relaciones.

¿Por qué se origina la desconfianza en la pareja? Los motivos son variados. En la mayoría de los casos se debe a las mentiras, los celos o infidelidad en algún momento de la relación; y cuando es descubierta, la persona engañada pierde la confianza en su pareja. ¿Qué hacer cuando la desconfianza se adueña de la pareja? La confianza es el pilar fundamental de la vida en común. En caso que la desconfianza no se basa en un motivo valedero, la cuestión es todavía peor.

En cualquiera de los casos, hará falta un careo frontal y sincero. Poner las “cartas sobre la mesa” y buscar la solución. Caso contrario, la relación será insostenible. Entonces, es razonable que la pareja acuda al profesional, ya sea ambos o por separado, para que les ayude a superar el problema.

Verdad es que cada vez dependemos más del móvil y no nos desprendemos de él para nada. Nos acompaña a todas partes como si fuera una prolongación de nosotros mismos. Esta realidad puede llevar a la desconfianza… pero, ¿es suficiente motivo para que miremos el celular ajeno?.

“Cuando sospechamos que algo está ocurriendo, es mejor obtener los datos de otra manera que no sea vulnerando el espacio de intimidad que necesita cada uno de los miembros de la pareja. Mantener espacios personales es fundamental en una relación sana. Cuando uno se ve en la necesidad de vulnerar esos espacios, quizá lo importante no sea tanto encontrar una evidencia en el celular, sino plantearse seriamente qué está pasando”….. asegura Mila Cahue, psicóloga del área de pareja.

Si la relación es honesta y sincera, y la comunicación es buena, no hay necesidad de espiar. Cuando hay una crisis también se puede hablar de ello, y si se habla no tiene que haber necesidad de seguir buscando más información. Si confiamos en nuestra pareja, la respuesta que nos dé nos calmará. Hablar es mucho mejor que dedicarse al espionaje aficionado.

Un ejemplo que puede entenderse como una infidelidad… aunque no lo sea: “Un mensaje leído por una persona celosa y de baja autoestima, “puede dar lugar a un mayor riesgo de error o mala interpretación”, advierte la psicopedagoga Ana Roa. Mensajes como “disfruté mucho, me gustaría repetirlo”, “lo pasamos muy bien anoche” o “cada vez estás mejor” pueden parecer comprometedores, pero tal vez sean sencillos e inocentes.

La pregunta que debe hacerse es: ¿Me da suficiente motivos para justificar mis celos? ¿Realmente hay significativos cambios en la conducta del cónyuge para preocuparme? Si la respuesta es NO, entonces la persona Enferma soy Yo. Cualquier comentario sobre el punto, será derroche de consideración.

 

 

 

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