Cómo debe vivir el cristiano la Cuaresma

Cualquier acontecimiento especial requiere un tiempo de preparación acorde a su naturaleza. Y cuanta mayor importancia tenga el acontecimiento, más intensa será la preparación. Por eso, la Cuaresma es un intenso periodo de preparación. Porque es el tiempo de preparación para la celebración para los mayores acontecimientos del cristianismo: la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Por Cristian Alfonso

Es necesario que todos los católicos nos preparemos durante estos cuarenta días, para celebrar con fruto los misterios de nuestra salvación. La Cuaresma es como un tiempo que la misma Iglesia nos regala para que podamos disponernos, lo mejor posible, a través de los actos de piedad y de sacrificio, a ejemplo del mismo Jesucristo que pasó cuarenta días en el desierto rezando y ayunando, antes de iniciar su vida pública.

Pero, ¿qué exactamente debe hacer el cristiano durante el tiempo de Cuaresma?

En primer lugar, es necesario que hagamos una buena confesión, a fin de que la gracia sacramental no sólo nos limpie de nuestros pecados, sino que también nos dé la fuerza necesaria para mantenernos en gracia y así podamos recibir a Cristo sacramentado, alimento que nos dará aún mayores gracias.

Es también el tiempo propicio para la oración: un tiempo para aumentar la vida de piedad. La Iglesia tiene muchísimo con lo cual ayudarnos en este aspecto: la Santa Misa, en la cual podríamos participar no solamente los domingos sino también en algunos días de la semana.También podríamos unirnos a la oración de la Iglesia a través de la Liturgia de las Horas, rezada por los católicos que están alrededor del mundo. Podemos dedicar a la Santísima Virgen María el rezo del Rosario, de ser posible en familia. Están también las procesiones, el rezo del Vía Crucis y las diversas devociones particulares con que cuenta la Iglesia.

La Cuaresma, por ser un tiempo penitencial, es también propicia para el ayuno y los sacrificios. Recordemos que el mismo Jesús ayunó durante cuarenta días en el desierto; pues no hay mejor manera de disponer el alma que mortificando el cuerpo. El ayuno mínimo no es otra cosa que comer una sola comida fuerte en el día, haciendo que las otras dos sean de menor proporción, aunque puede hacerse algún ayuno más severo, acorde siempre a la fortaleza de la salud de cada cual.

Así también pueden hacerse pequeñas mortificaciones, privandonos de cosas buenas en sí mismas, que nos apetecen, a fin de agradar a Dios con estos pequeños sacrificios, siempre y cuando lo hagamos con sinceridad y humildad.

San Agustín decía refiriéndose a la Cuaresma “es un deber multiplicar la limosna en este tiempo santo”. La limosna no es otra cosa que compartir los bienes con los pobres, con verdadero desapego de los bienes. Eso no quiere decir que estamos hablando solamente de bienes materiales -porque existen pobres materiales y pobres espirituales- por eso existen siete obras de misericordia espirituales y siete materiales, las cuales debemos practicar siempre, y aún más, durante este tiempo de cuaresma.

Dios quiere nuestra conversión, aun si ya hemos decidido tomar su camino, pues este tiempo de conversión es para todos. La Cuaresma es un regalo, un tiempo de gracia donde Dios mismo, a través de la Liturgia, nos prepara para que lleguemos con la fe reafirmada, de modo a acompañar a Jesús en la Semana Santa hasta el mismísimo Calvario, muriendo con Él en la Cruz, y así resucitar con el Salvador el domingo glorioso de la Pascua.

Obras de misericordia

Las obras de misericordia son modalidades de la caridad que podemos ejercer con nuestro prójimo. Nuestro Señor las ha practicado y se encuentran a lo largo de toda la Escritura. Son de dos tipos:

Corporales

  1. Dar de comer al hambriento
  2. Dar de beber al sediento
  3. Dar posada al necesitado
  4. Vestir al desnudo
  5. Visitar al enfermo
  6. Socorrer a los presos
  7. Enterrar a los muertos

Espirituales

  1. Enseñar al que no sabe
  2. Dar buen consejo al que lo necesita
  3. Corregir al que está en error
  4. Perdonar las injurias
  5. Consolar al triste
  6. Sufrir con paciencia los defectos de los demás
  7. Rogar a Dios por vivos y difuntos

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