La modestia: una virtud urgente a rescatar

La modestia no es un adorno superficial, sino la defensora de la virtud de la castidad.

 

 

Desafortunadamente el verano trae con él la cúspide de la inmodestia, tanto en hombres como en mujeres.  Por lo tanto, éste es un buen momento para recordar las palabras de Nuestra Señora de Fátima, quien nos advirtió que “más almas se van al infierno por pecados de la carne que por cualquier otra razón”.  Nuestra Señora de Fátima le dijo a Jacinta, “Se introducirán ciertas modas que ofenderán gravemente a Mi Hijo”.  Jacinta también dijo, “Las personas que sirven a Dios no deberían seguir las modas.  La Iglesia no tiene modas; Nuestro Señor es siempre el mismo”.

Pantalones cortos (shorts), blusas sin mangas, pantalones apretados en mujeres, mini faldas, trajes de baño, ropa que deja al descubierto parte del torso a la altura del diafragma, vestimenta ajustadas y transparente caerían en esta categoría de modas inmodestas.  Tristemente, muy pocos sacerdotes le advierten a su rebaño del gran peligro y las consecuencias que están asociado a la inmodestia en el vestir: el perder el alma para toda la eternidad.  Tantísimas niñas y mujeres jóvenes están creciendo hoy en día sin dirección y, al igual que tantas ovejas mal guiadas, siguen las modas inmorales hacia la destrucción de las almas.

La modestia es una virtud que regula los movimientos del cuerpo, la vestimenta, los gestos y las palabras. Como fruto del Espíritu Santo, todo esto lo hace sin trabajo y como naturalmente, y además dispone todos los movimientos interiores del alma, como en la presencia de Dios.

La modestia, hija de la templanza y de la prudencia, se refleja en el comportamiento en general, en el lenguaje del cuerpo, en los ademanes, en los modales y en el vestir. La modestia nos lleva a comportarnos dentro de ciertos límites. Modera nuestro modo de actuar, regula nuestras acciones, nuestras miradas, nuestros gestos y nuestro comportamiento en general, manteniéndonos en los límites que nos corresponden por ser quienes somos, el lugar y jerarquía que ocupamos en la sociedad y nuestra dignidad sobrenatural de hijos de Dios, ya que la persona tiene un cuerpo que encierra un alma inmortal.

Es importante resaltar que la modestia no es un mero adorno superficial, sino la defensora de la virtud del pudor (que es la piel del alma que envuelve el misterio de la vida física y espiritual) mediante la custodia de los sentidos. La modestia nos protege en esos primeros pasos que no debemos dar y está relacionada con las virtudes mayores del pudor, la castidad, la virginidad y la fidelidad. Para que el pudor pueda cumplir su objetivo, necesita de la virtud menor de la modestia, hija de la prudencia, que le indicará lo que no debemos hacer para comportarnos imprudentemente.

Modestia en el vestir

Quien es católico debe vivir como católico. La modestia es una virtud católica. La mujer católica debe vestir honestamente al igual que el hombre de fe. El vestido es para vestir y no para mostrar o sugerir.

La modestia debe primar en todas partes, pero mucho más debe prevalecer cuando se acude al templo que es la Casa de Dios. La mujer debe considerar que -por norma general- la naturaleza masculina es más inclinada a reaccionar a la provocación sexual generada por prendas inmodestas, sin que de esto se excluya a la mujer. De ahí que el juicio femenino de lo que es provocativo al varón generalmente es errado y muy indulgente. Esto se evidencia en muchas partes; basta -por ejemplo- acudir a reuniones sociales y no se diga a una playa turística. Todo esto sin considerar a quienes por vanidad “visten” de manera intencional para provocar, que también son muchas (algo que se da también en algunos varones, aunque es más general entre ellas, pues los pecados prevalecientes en el hombre son más de otro tipo).

Declaraciones que ha hecho la iglesia sobre la modestia en el vestir

El 12 de enero de 1930, la Sagrada Congregación del Concilio, por mandato del Papa Pío XI, emitió instrucciones enfáticas a todos los obispos sobre la modestia en el vestir: “Que los padres mantengan a sus hijas lejos de los juegos y concursos gimnásticos públicos;  pero, si sus hijas son obligadas a asistir a dichas exhibiciones, que observen que van vestidas totalmente y en forma modesta.  Que nunca permitan que sus hijas se pongan indumentaria inmodesta.

El Papa Pío XII dijo en 1954: “Ahora, muchas niñas no ven nada malo en seguir ciertos estilos desvergonzados (modas) como lo hacen muchas ovejas.  Seguramente se ruborizarían si tan sólo pudiesen adivinar las impresiones que hacen y los sentimientos que evocan en aquellos que las miran.

El bien de nuestra alma es más importante que el de nuestro cuerpo;  y tenemos que preferir el bienestar espiritual de nuestro vecino a nuestra comodidad corporal… Si cierta clase de vestido constituye una ocasión grave y próxima de pecado y pone en peligro la salvación de su alma y de la de los demás, es su deber dejarlo y no usarlo…  Oh madres Cristianas, si vosotros supierais qué futuro de ansiedades y penas, de vergüenza mal guardada que preparáis para vuestros hijos e hijas, dejando imprudentemente que ellos se acostumbren a vivir ligeramente vestidos y haciendo que pierdan su sentido de modestia, estaríais avergonzadas de vosotras mismas y temeríais el daño que os hacéis y el daño que estáis causando a estos niños, quienes el Cielo os ha confiado para que los criéis como Cristianos.” fue la amonestación del Papa Pío XII a las madres Cristianas.

Tomemos como ejemplo a la dulcísima Virgen María y a San José en esta necesaria virtud y demos testimonio de nuestra fe sin miedo alguno a las críticas y criterios del mundo, pues éste es uno de los tres enemigos del alma. No busquemos el límite en esta virtud, pues por lo general nos equivocaremos. Seamos siempre generosos con Dios y valientes ante el mundo y la sociedad, dando testimonio claro de nuestra fe.

 

Preguntas para compartir

  1. Cuando me visto ¿pienso en guardar mi cuerpo como templo del Espíritu Santo?
  2. ¿Puedo identificar las modas que ocasionan pecado -aunque sea venial- en mis hermanos y hermanas?
  3. ¿Qué podemos hacer para combatir las modas indecentes?

 

Textos complementarios

Del Catecismo de la Iglesia Católica

  • Llamamiento a la castidad, 2337, 2348, 2394.
  • Crecimiento de la castidad, 2343.
  • Ofensas a la castidad, 2351-56, 2396.

 

De la Sagrada Escritura.

  • El Señor Dios hizo vestiduras de piel y vistió a Adán y a su esposa. (Gen 3, 21)
  • No cometerás adulterio. (Ex 20,14)
  • Él le enseñó desde muy temprana edad a temer a Dios y que se abstengan de todo pecado.  (Tob 1, 10)
  • Aparta mi vista de las cosas vanas; hazme vivir en tus caminos (Sal 118, 37)
  • Todo aquel que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón. (Mt 5,28)
  • No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas… poseerán el reino de Dios. (1Cor 6,9-10).
  • Las obras de la carne son manifiestas: fornicación, impureza, lascivia… y otras como ésas, de las cuales os prevengo, como antes lo hice, que quienes tales cosas hacen no herederán el reino de Dios. (Gál 5,19-21).
  • Hermanos: El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor, para el cuerpo.  Dios, con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? El que se une al Señor es un espíritu con él. Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca en su propio cuerpo. ¿O es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? El habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!  (1Cor 6. 13c-15a. 17-20)
  • Todos los que quieran vivir piadosamente, en Jesucristo, tendrán que sufrir persecución. (2Tim 3, 12)
  • Que vuestra modestia sea conocida por todos los hombres (Fil 4, 5)

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