Las Peregrinaciones

En Paraguay hay una época muy hermosa, en la que todo el mundo hace peregrinaciones, que es la época durante la novena de Nuestra Señora de Caacupé; cuando el pueblo paraguayo celebra la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Una gran parte del pueblo paraguayo se vuelca a las rutas y camina hasta llegar a Caacupé pagando sus promesas, recordando los favores recibidos por manos de la Santísima Virgen. Es una grandísima expresión de la fe de nuestro pueblo.

La experiencia de la peregrinación es muy común, ya que en todos los países se encuetra un santuario importante y estos santuarios congregan a muchísimas personas. Pero es importante entender el verdadero sentido de la peregrinación; porque a veces no se entiende bien el sentido de esta manifestación de fe. Y eso es un problema, porque cuando nosotros no entendemos bien el principio, terminamos reinventando la cosa y pensando que la cosa es como nosotros lo imaginamos, cuando en realidad se aleja de ella.

¿Qué es una peregrinación?

Lo primero a entender es que nuestra propia vida es una peregrinación, nosotros somos hombres en vía, es decir, estamos de viaje. Hemos iniciado esta peregrinación en el momento de nuestra concepción y vamos a terminar en el día de nuestra muerte, cuando nos encontremos con Dios. Toda esta vida va ser un peregrinar hasta Dios, hasta su presencia. Esa concepción de la peregrinación ha inspirado a los hombres de todos los tiempos. Principalmente el hombre medieval, quien entendiendo que su vida es un peregrinar, se ha dedicado a hacerse buen cristiano peregrinando. Muchos iban a los grandes santuarios de Europa. Entre los más importantes y memorables se encuentran por ejemplo el Santuario de Santiago de Compostela, en España, o podemos pensar también en el Santuario de Mont Saint Michel, en Francia, muchos iban en peregrinación hasta Roma, así como muchos peregrinaban hasta Tierra Santa.

Así la Edad Media fue cruzada de norte a sur y de este a oeste por grandes cruzadas. Por hombres que iban por estos lugares en busca de la conversión, de la gracia, de honrar a Dios, de algún favor especial de Dios. Pero principalmente porque ellos entendían que sus vidas eran como un caminar constante hasta Dios; entonces el templo, que representa a Dios, que representa al cielo, es como la meta final. Por eso es impensable una peregrinación si nosotros no llegamos al templo; y si no llegamos a Misa, que es la antesala del cielo, la peregrinación cobra aún menos sentido. La peregrinación no puede resumirse en el sacrificio, sino en el fin de ese sacrificio, el templo de Dios, donde Cristo se da como alimento a los viandantes.

Conviene entonces que sepamos que una peregrinación o procesión:

  • Es acto de penitencia: por lo cual debemos estar dispuestos a hacer un sacrificio por nuestros pecados y en honor de Dios, evitando las quejas o la conducta indigna de nuestra condición redimidos.
  • Es acto de oración: y por lo tanto debemos dedicar la misma a rezar mucho, por nosotros y por nuestros familiares y amigos; también por nuestros enemigos. La oración debe ser el combustible de nuestra peregrinación.
  • Es acto de culto: y por tanto debemos comportarnos como si estuviéramos en el mismo templo.
  • Es acto de fe pública: y por tanto hemos de perder la vergüenza y testimoniar nuestro amor a Dios, atrayendo así a otros hacia Él. Cuando el modernismo quiere restringir la fe en el ámbito privado, con más razón debemos manifestar nuestra fe.
  • Es acto de acción de gracias: y por tanto hemos de estar contentos de ofrecer a Dios algún esfuerzo, como gratitud por los beneficios recibidos.

En resumidas cuentas, el objetivo de una peregrinación es la santificación del alma a través de las gracias pedidas a Nuestro Señor, por intercesión de la Virgen María, ofreciéndole las penitencias, sacrificios y oraciones que se realizan durante la misma. El peregrinar es una práctica que todo cristiano debe procurar hacer para el aumento de la gracia en su alma.

¿Qué pedir en una peregrinación?

Son varias la gracias que podemos pedir en una peregrinación. Podemos pedir la perseverancia final, ya que nada nos asegura que nuestro último aliento será para Dios, por eso la peregrinación es una grandísima oportunidad de pedir a Dios, morir en gracia, en amistad con Dios, de perseverar hasta el final y llegar al cielo. Otra gracias que podemos pedir es la fidelidad a los mandamientos de Dios y el servicio incondicional al prójimo. Podemos pedir, así también, por la conversión de los pecadores, porque dando a Dios, algo de lo que ellos mismo, los pecadores, tenían que hacer, nosotros completamos en nuestra carne lo que falta a su pasión, como nos lo dice San Pablo. Podemos peregrinar por los que sufren, y necesitan de nuestra caridad y por todas y cada una de nuestra intenciones particulares, tanto materiales como espirituales.

¿Cómo se participa en una peregrinación?

Al ser un acto de penitencia, hay que aprovechar para relacionar nuestro dolor físico con el dolor que tiene que inundar nuestra alma por la más pequeña de las ofensas a Dios. Por ser un acto de oración, se deben de aprovechar los momentos para hacer oración y elevar cantos inspirados a Dios. Al ser un acto de culto es necesario estar recogidos al máximo, en espíritu de interioridad, guardando un silencio exterior e interior. Sin recogimiento no hay piedad. Si es un acto de fe pública, la fe tiene que notarse, a través de la vestimenta, los estandartes, la bandera. y finalmente siendo un acto de acción de gracias, toda la peregrinación tiene que ser un gesto de amor a aquel que nos amó primero, se sacrificó y murió por nosotros.

 

Deja un comentario