Lo propio de la ideología de género: Abolir el matrimonio, la familia, la maternidad y la religión

Lo propio de la ideología de género: Abolir el matrimonio, la familia, la maternidad y la religión

La familia es culpable, según esta ideología, de «imponer artificialmente los roles masculino y femenino a los hijos que educa», por lo que se ve, un grave delito que hay que erradicar.

La web española S.O.S. Familia ha publicado un extenso documento en el cual señala lo que se esconde detrás de la ideología de género. Es de suma importancia alertar a la ciudadanía sobre las perversas intenciones de los que promueven esta nefasta ideología.  

Cabe recordar que, en ese sentido, las leyes socialistas como la del matrimonio homosexual, contra la violencia de género, divorcio, Educación para la Ciudadanía, Reproducción Asistida, Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, han contribuido en gran medida al fomento de la ideología de género en varios países de Europa y actualmente en los países del Continente Americano.

En la vida cotidiana

La ideología de género se ha introducido de tal manera en la sociedad que es llevada a la práctica en muchas facetas de la vida cotidiana de las personas, afectando especialmente a los más pequeños ya en el proceso educativo.

«¿Qué se enseña hoy en los colegios? ¿Qué circula en los medios de comunicación o forma parte de los programas de gobierno y de los organismos internacionales?», se pregunta S.O.S. Familia.

Y es que «la ideología de género defiende que las diferencias entre el hombre y la mujer son construcciones culturales; una práctica social, independiente del sexo. El género –y no el sexo– caracteriza al ser humano. Género que cada uno escoge libremente y cada vez que lo prefiera».

Sexualidad polimorfa

En definitiva, aunque la ideología de género reconoce que existe el sexo biológico, «esto no es determinante en la vida ni en la personalidad […] El hombre y la mujer no alcanzarán su liberación y su felicidad en cuanto no procedan de acuerdo a lo que más les atraiga en cada momento, sin llevar en cuenta los roles que artificialmente la sociedad hasta ahora les ha impuesto».

La ideología de género parte de la base de que a lo largo de la historia la mujer ha sufrido la explotación y el dominio por parte del hombre y ella «debe rebelarse contra este abuso y transformarse en fuerza propulsora de la revolución libertaria».

Por todo ello, «es necesario abolir las propias identidades femenina y masculina, subordinadas al sexo biológico, y que las personas se dejen llevar por sus múltiples y variables orientaciones sexuales», explica el documento.

«Los seres humanos tienen –según esta ideología– un mismo género que puede manifestarse como heterosexual, homosexual, lesbiana, bisexual, etc. Es lo que llaman una sexualidad polimorfa que permitiría un auge de placer, según los deseos del momento y que acabaría con toda dominación y desigualdad humana», advierte S.O.S. Familia.

Las consecuencias

El documento advierte de las consecuencias que la ideología de género tiene para la sociedad. La primera de ellas es sobre «la familia de siempre, fundamentada en el matrimonio, […] la primera de las instituciones que es necesario destruir, o deconstruir», según los defensores de esas teorías.

La familia es culpable, según esta ideología, de «imponer artificialmente los roles masculino y femenino a los hijos que educa», por lo que se ve, un grave delito que hay que erradicar.

La maternidad es el segundo peligro para esta corriente de pensamiento. «La figura de la madre constituye el auge de la sumisión y de la represión sexual que no debe existir. Es necesario liberar a la mujer de la maternidad por medio de los anticonceptivos y del aborto». Eso es al menos lo que piensan sus defensores.

Además, «el lesbianismo se presenta como una relación ideal por no involucrar dominio del hombre sobre la mujer, ni posibilitar la procreación. La ideología de género propone otras vías de reproducción para la perpetuación de la especie», que tienen que ver con la reproducción artificial en el mejor de los casos.

El tercer peligro a erradicar para los ideólogos de género es la religión, «la causa principal de opresión de la mujer. La religión es una invención humana y los principales credos han sido inventados para oprimir a la mujer», piensan los ideólogos de género.

Según la teóloga del feminismo Elisabeth Schussler, «los textos bíblicos no son revelados sino que son una formulación histórica. La teoría feminista insiste en que las Sagradas Escrituras son fruto de una cultura patriarcal», advierte el documento.

Las palabras-talismán

La ideología de género, falta de un razonamiento ordenado, claro y simple, que a buen seguro «provocaría un gran rechazo en la opinión pública», recurre a técnicas de manipulación del lenguaje que conforman el llamado «trasbordo ideológico inadvertido», de efectos tan o más persuasivos.

Son las llamadas palabras-talismán, que suelen despertar «impresiones, emociones, simpatías o antipatías que los medios de comunicación ponen de moda».

Entre ellas, cabe destacar términos como el propio «género» en lugar de «sexo». En esa línea, «embarazo no deseado» o «interrupción del embarazo» sustituyen a la eliminación del hijo en el vientre materno a través del aborto.

«Salud sexual y reproductiva» y «sexo seguro» para justificar los ataques a la vida mediante el uso de preservativos, anticonceptivos, abortos, etc., son otras palabras clave utilizadas por la ideología de género.

Lo mismo que «orientación sexual» y «homofobia», son palabras talismán para defender las conductas homosexuales y lésbicas; o «violencia de género» para culpar al sexo masculino de subyugar a la mujer.

«Pareja», para evitar el sentido heterosexual que tienen las palabras matrimonio o esposos; o «modelos de familia», que cambia el único sentido que tiene el término familia, por otros tipos de uniones.

Otras palabras-talismán empleadas por la ideología de género son «sexismo», «feminismo» y «machismo»; o «educación sexual», «Educación para la ciudadanía», o «Plan de Salud Sexual y Reproductiva», todos ellos términos empleados para enmascarar un programa de iniciación precoz de los niños en el sexo, con el consabido adoctrinamiento de género.

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