¿Se puede ser casto cuando el mundo te dice que es “anticuado”?

Castidad en el siglo XXI.

 

Por Raúl Alonso – Tomado de http://www.catolicosfirmesensufe.org

Escribió genialmente San Josemaría Escrivá acerca de los jóvenes de hoy y sus ideas sobre la castidad: “¿Pureza? —preguntan. Y se sonríen.— Son los mismos que van al matrimonio con el cuerpo marchito y el alma desencantada.”

La pregunta sobre la pureza es muy recurrente, hoy por hoy, vemos en los programas de TV como la gran mayoría de los adolescentes tienen relaciones sexuales antes del matrimonio; escuchamos cómo los adolescentes luchan por lograr ese “trofeo” y presumirlo a sus amigos, y desgraciadamente incluso las adolescentes también sienten la presión de las amigas por tener esa relación sexual. Muchos corriendo, cuando apenas saben caminar. Mis respetos para esos jóvenes “raros” que sin pena dicen valientemente que quieren llegar castos y puros al matrimonio y lo logran ¡A pesar del mundo!

La guerra está declarada. Los niveles de bombardeo a nuestros jóvenes se dan en todos los medios: prensa, televisión e internet. Tan solo buscar con google la palabra “sexo” y se encontrarán con infinidad de sitios que viven de esas ganancias.

 

¿Qué nos dice la Iglesia?

Lo que dice el catecismo

La vocación a la castidad

La castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona, y por ello en la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual. La sexualidad, en la que se expresa la pertenencia del hombre al mundo corporal y biológico, se hace personal y verdaderamente humana cuando está integrada en la relación de persona a persona, en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del hombre y de la mujer.

La virtud de la castidad, por tanto, entraña la integridad de la persona y la totalidad del don. (Catecismo de la Iglesia Católica Nro. 2337)

 

Muchos juzgan a la Iglesia de ser, simplemente “exagerada”, de que estas “reglas” se hicieron por personas, que no hacen uso de su sexualidad, y por tanto No saben de lo que hablan.

Lo cual es FALSO, la palabra clave es: “Congruencia” tal como no es posible para una mujer  estar “medio embarazada” tampoco es factible ser católico a medias, atendiendo solo lo que a uno acomoda mejor.

Si lo que buscamos es una “religión a mi modo”, ciertamente ser fiel de la Santa Iglesia no es la solución. Pero si lo que buscamos es atender al Pilar y Fundamento de la Verdad (1 Tim 3:15), lo mejor es prestar atención a la Iglesia que fundó Jesús,

 

La castidad es una virtud moral. Es también un don de Dios, una gracia, un fruto del trabajo espiritual (cf Ga 5, 22). El Espíritu Santo concede, al que ha sido regenerado por el agua del bautismo, imitar la pureza de Cristo (cf 1 Jn 3, 3). (Catecismo de la Iglesia Católica Nro. 2345)

 

No sé por qué a veces se nos olvida que Dios mismo nos pide ser santos como Él (Lev 19:2, 1Pe 1:16). Muchos claudican al creer que solo Él podía ser santo, pero eso solo demuestra que no creen en su Palabra, que es muy clara.

 

“¿Porque no hacerlo si es una demostración de amor y Dios es amor?”

Esa justificación la he escuchado en varias ocasiones. Lo que olvidan es que el matrimonio en la Santa Iglesia Católica es elevado a un rango de sacramento. Esto quiere decir que es un medio de santificación y nos regala dones para poder -con ayuda de la gracia de Dios- llegar a esa santidad.

 

Nos dice el catecismo que:

El dominio de sí es una obra que dura toda la vida. Nunca se la considerará adquirida de una vez para siempre. Supone un esfuerzo reiterado en todas las edades de la vida (cf Tt 2, 1-6). El esfuerzo requerido puede ser más intenso en ciertas épocas, como cuando se forma la personalidad, durante la infancia y la adolescencia. (Nro. 2342)

 

Algunos clamarán que es algo “natural”, y que de hecho es contra natura el no tener relaciones sexuales.

Eso es lo que el mundo quiere que pienses. Si fuera un hecho que TODOS deben de gozar su sexualidad en cualquier momento de su vida, les preguntaría:

  • ¿Por qué Jesús no tuvo esposa o novia?
  • ¿Por qué María fue siempre Virgen?
  • ¿Porque Juan y Pablo fueron célibes?

Entonces pienso: ¿fueron ellos contra la naturaleza? No ¿verdad?

¿No se les ha ocurrido pensar que está comprobado, que nadie se ha muerto por no tener relaciones sexuales, y sin embargo, hay millones de muertos por enfermedades venéreas? También otras enfermedades son causadas por tener múltiples parejas sexuales en la vida,  Por ejemplo el cáncer cérvico uterino, o el virus del papiloma. ¿Será ello solo una mera casualidad? O ¿Dios nos estará mandando un fuerte mensaje?

 

“Pero, si he conocido a Padres que han colgado el hábito para casarse o tener novia, ¿Porque debo yo de ser casto?”

Muchos conocemos el penoso caso del Padre Alberto Cutie, quien tuvo, siendo sacerdote, un amorío con una mujer casada y separada, y quien al final del escándalo apostató de la Iglesia para irse con la Iglesia anglicana episcopaliana.

Aquí en este tema, vaya que he leído comentarios de apoyo: que la Iglesia debe de eliminar el voto del celibato, que el padre Cutié debe de seguir el amor, que es mejor estar casado, etc. Todo ello es simplemente una mentira.

Brevemente explicó que:

Todos los sacerdotes pueden, ANTES de romper su promesa a Dios de ser castos, pedir la nulidad del voto. Si eso se da, entonces podrán seguir siendo fieles católicos y formar una familia, como Dios manda.

No deberíamos considerar los ejemplos de los malos católicos, pues eso es simplemente un error. Deberíamos más bien imitar a los santos, como San José,  San Juan, San Pablo y muchísimos otros, que lucharon contra sí mismos, para lograr esa elevación y sublimación en su vida interior.

 

Pero, ¿Y los sacerdotes pederastas?

Otra “justificación” que se toma para no permanecer castos, o pensar que está bien el seguir las apetencias del cuerpo, es precisamente los degradantes y abominables casos de sacerdotes pederastas.

Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?” Él les contestó: “Algún enemigo ha hecho esto.” – Mateo 13,27-28

Si, así es. La Santa Iglesia sigue y seguirá bajo ataque del enemigo. A algunos les convencerá de que cometan atrocidades; estos malos sacerdotes nos hacen mucho daño. Pero la Iglesia seguirá, y como bien se dice en Mateo 16:18, ni las puertas del infierno podrán contra de ella. Agregaría: ni los malos católicos podrán contra de ella.

No hay pues justificación. El hedonismo, esto es, la búsqueda del placer por el placer, solo nos lleva a la muerte.

 

Más del catecismo:

Los diversos regímenes de la castidad

2348 Todo bautizado es llamado a la castidad. El cristiano se ha “revestido de Cristo” (Ga 3, 27), modelo de toda castidad. Todos los fieles de Cristo son llamados a una vida casta según su estado de vida particular. En el momento de su Bautismo, el cristiano se compromete a dirigir su afectividad en la castidad.

2349 La castidad “debe calificar a las personas según los diferentes estados de vida: a unas, en la virginidad o en el celibato consagrado, manera eminente de dedicarse más fácilmente a Dios solo con corazón indiviso; a otras, de la manera que determina para ellas la ley moral, según sean casadas o célibes” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 11). Las personas casadas son llamadas a vivir la castidad conyugal; las otras practican la castidad en la continencia.

 

«Se nos enseña que hay tres formas de la virtud de la castidad: una de los esposos, otra de las viudas, la tercera de la virginidad. No alabamos a una con exclusión de las otras. […] En esto la disciplina de la Iglesia es rica» (San Ambrosio, De viduis 23).

 

2350 Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad.

 

OK, ya entendí, y ahora ¿Como le hago?

Recordemos un poco sobre esos dones que recibimos en los sacramentos. Al tener el bautismo se nos da la gracia sacramental, que al ser la puerta de entrada para ser hijos de Dios nos ayudará a que el Espíritu Santo obre en nuestra alma. Recordemos que sólos no podemos llegar a la santidad, solamente lo podemos lograr por medio de Dios, quien en su Divina Providencia nos deja a su Iglesia para acceder a estas “armas”.

 

  • La Sagrada Eucaristía: ¿Que mejor regalo y ayuda que Nuestro Señor mismo? Acudan a comulgar, pídanle a Dios más fe y fortaleza, ofrezcan sus esfuerzos por las ánimas benditas del purgatorio, acuden a adorar al Santísimo Sacramento. Tenemos tantas maneras que realmente es increíble lo fácil que puede ser.
  • Vida interior:Hagamos Lectio Divina, pequeños sacrificios durante el día, confesémonos (otro sacramento), hagamos oración en la mañana, la coronilla de la Misericordia a las 15:00, oración al terminar el dia, etc.
  • El rezo del Santo Rosario. Pidamos a Nuestra Madre María ayuda, tratemos de hacerlo diario, si no se puede se puede hacer un misterio al iniciar, para ir después agregando misterios y para rezarlo completo.
  • Y muchas, muchas maneras más. Acérquense a su Iglesia, únanse en grupos de oración, estudien la Biblia, etc.

 

Como ven, contamos con innumerables formas de tener esa vida que nos llevará a la Santidad, no las desperdiciemos.

 

¿Y si ya peque?

Si estas arrepentido, acércate al Sacramento del Perdón, cumple tu penitencia, y, como le dijo Jesús a la adúltera: No peques más.

Termino con esta oración muy bonita

 

Oración para suplicar la Gracia de custodiar la Castidad

Señor Jesucristo, esposo de mi alma, delicia de mi corazón, más bien corazón mío y alma mía, frente a ti me postro de rodillas, rogándote y suplicándote con todo mi fervor de concederme preservar la fe que me has dado de manera solemne. Por ello, Jesús dulcísimo, que yo rechace cada impiedad, que sea siempre extraño a los deseos carnales y a las concupiscencias terrenas, que combaten contra el alma y que, con tu ayuda, conserve íntegra la castidad.

¡Oh santísima e inmaculada Virgen María!, Virgen de las vírgenes y Madre nuestra amantísima, purifica cada día mi corazón y mi alma, pide por mí el temor del Señor y una particular desconfianza en mis propias fuerzas.

San José, custodio de la virginidad de María, custodia mi alma de cada pecado.

Todas ustedes Vírgenes santas, que siguen por doquier al Cordero divino, sean siempre presurosas con respecto a mí pecador para que no peque en pensamientos, palabras u obras y nunca me aleje del castísimo corazón de Jesús. Amén

 

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