Yo soy del cielo

El dogma de la Asunción de Nuestra Señora.

 

Por Raquel Almada

Cuando hablamos de la Asunción de la Virgen Santísima, debemos hacer referencia sobre qué ocurrió con María luego de que concluyera la obra redentora de su hijo, Nuestro Señor Jesucristo, en la tierra y resaltar que la madre del salvador no quedó dormida en el sueño profundo de la muerte, sino que fue llevada en cuerpo y alma al cielo, por su mismo hijo. Un episodio que debe llenarnos alegría, pues es para nosotros una señal esperanzadora,ya que si somos fieles y pacientes, como lo fue María, nuestra residencia también será el cielo.

 

La Reina y Señora de todo lo creado

Ya muy sabias fueron las palabras del Papa Pablo VI en su discurso del 15 de agosto de 1963, cuando decía: “Nuestra aspiración a la vida eterna parece cobrar alas y remontarse a cimas maravillosas, al reflexionar que nuestra Madre celeste está allá arriba, nos ve y nos contempla con su mirada llena de ternura”, es que en verdad nuestras esperanzas también crecen cuando pensamos que nuestra madre intercede por nosotros desde el cielo y que nosotros podemos, si nos esforzamos en el campo espiritual por medio de la gracia y los sacramentos, llegar también a ser habitantes de la casa del Padre.

La esperanza que nos trasmite saber que nuestra Madre está en el cielo, es el impulso que nos motiva a luchar todos los días por nuestra santidad,  para así, un día encontrarnos con ella y juntos, alabar  por toda la eternidad a su santísimo hijo, en aquel lugar que está reservado únicamente para aquellos que fueron fieles a los mandatos de Dios.

La Virgen María, por medio de la gracia, engendró en su vientre a nuestro Señor Jesucristo dándole existencia humana. En el misterio de la Asunción, es el mismo Cristo, quien le trasmite vida eterna a su Madre, comunicándole así la existencia divina y haciéndola Reina y Señora de la creación. Podríamos aseverar con más vehemencia, que el premio glorioso que recibió nuestra Señora, es el fruto de su perseverancia, su fidelidad y la certeza de que las palabras del ángel Gabriel sí se cumplirían.

Recordemos que en la primera conversación entre la Madre de Dios  y los pastorcitos en Portugal, uno de ellos le pregunta: ¿De dónde eres?, a lo que nuestra Señora le contesta: Soy del cielo. Es Cristo mismo quien quiso que su madre, la más excelsa entre todas las criaturas, la Inmaculada sin mancha de pecado original, compartiera con él, la misma gloria y este don él este.

 

El dogma de la Asunción

¿Porque la Asunción de María Santísima a los Cielos es uno de los cuatro dogmas en torno a la Madre de Cristo? El Papa Pío XII bajo la inspiración del Espíritu Santo, y después de consultar con todos los obispos de la Iglesia Católica, y de escuchar el sentir de los fieles, el 1 de Noviembre de 1950, definió solemnemente con su suprema autoridad apostólica, el dogma de la Asunción de María. Este fue promulgado en la Constitución “Munificentissimus Deus”:

“Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”, manifiesta el documento.

Así, San Juan Damasceno, que se distingue entre todos como testigo eximio de esta tradición, considerando la Asunción corporal de la Madre de Dios a la luz de los otros privilegios suyos, exclama con vigorosa elocuencia: «Era necesario que Aquella que en el parto había conservado ilesa su virginidad, conservase también sin ninguna corrupción su cuerpo después de la muerte. Era necesario que Aquella que había llevado en su seno al Creador hecho niño, habitase en los tabernáculos divinos. Era necesario que la Esposa del Padre habitase en los tálamos celestes. Era necesario que Aquella que había visto a su Hijo en la cruz, recibiendo en el corazón aquella espada de dolor de la que había sido inmune al darlo a luz, lo contemplase sentado a la diestra del Padre. Era necesario que la Madre de Dios poseyese lo que corresponde al Hijo y que por todas las criaturas fuese honrada como Madre y sierva de Dios».

Igualmente, cuando en la Edad Media la teología escolástica alcanzó su máximo esplendor, San Alberto Magno, después de haber recogido, para probar esta verdad, varios argumentos fundados en la Sagrada Escritura, la tradición, la liturgia y la razón teológica, concluye: «De estas razones y autoridades y de muchas otras, es claro que la beatísima Madre de Dios fue asunta en cuerpo y alma por encima de los coros de los ángeles. Y esto lo creemos como absolutamente verdadero». Y en un discurso tenido el día de la Anunciación de María, explicando estas palabras del saludo del ángel «Dios te salve, llena eres de gracia…», el Doctor Universal compara a la Santísima Virgen con Eva y dice expresamente que fue inmune de la cuádruple maldición a la que Eva estuvo sujeta.

María, nuestra madre amorosa, nos enseña que los peldaños para llegar al cielo son la humildad, la perseverancia y por sobre todo la unidad íntima con su hijo por medio de la oración y los sacramentos.

La Asunción de la Virgen María a los cielos, más que una esperanza patente, es una revelación para todos los cristianos, pues si somos fieles en lo poco haciéndonos esclavos por amor como lo fue la Santísima Virgen María, nuestro premio será igual de eterno.

La Asunción es la victoria de Dios confirmada en María y asegurada para nosotros. La Asunción es una señal y promesa de la gloria que nos espera cuando en el fin del mundo nuestros cuerpos resuciten y sean reunidos con nuestras almas.

 

¿Cual es el fundamento del dogma de la  Asunción de la Virgen María?

El Papa Pío XII presentó varias razones fundamentales para la definición del dogma:

1-La inmunidad de María de todo pecado: La descomposición del cuerpo es consecuencia del pecado, y como María, careció de todo pecado, entonces Ella estaba libre de la ley universal de la corrupción, pudiendo entonces, entrar prontamente, en cuerpo y alma, en la gloria del cielo.

2-Su Maternidad Divina: Como el cuerpo de Cristo se había formado del cuerpo de María, era conveniente que el cuerpo de María participara de la suerte del cuerpo de Cristo. Ella concibió a Jesús, le dio a luz, le nutrió, le cuido, le estrecho contra su pecho. No podemos imaginar que Jesús permitiría que el cuerpo, que le dio vida, llegase a la corrupción.

3-Su Virginidad Perpetua: como su cuerpo fue preservado en integridad virginal, (toda para Jesús y siendo un tabernáculo viviente) era conveniente que después de la muerte no sufriera la corrupción.

4-Su participación en la obra redentora de Cristo: María, la Madre del Redentor, por su íntima participación en la obra redentora de su Hijo, después de consumado el curso de su vida sobre la tierra, recibió el fruto pleno de la redención, que es la glorificación del cuerpo y del alma.

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