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Novena a la Virgen de la Medalla Milagrosa

Culto y Espiritualidad · Devocionario

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Novena a la Virgen de la Medalla Milagrosa

La novena inicia el 18 de noviembre y concluye en las vísperas de la fiesta de la Virgen de la Medalla Milagrosa el 26 de noviembre.

FormacionCatolica.org
19 de noviembre de 2020

Santísima Virgen María prometió a Santa Catalina de Labouré, y por medio de ella, al mundo entero que «Todos los que lleven la Medalla Milagrosa recibirán grandes gracias y las gracias serán muy abundantes si la llevan con devoción». Una novena para honrar a la Madre Dios y crecer en la devoción a la Medalla Milagrosa.

Catalina le preguntó a la Santísima Virgen por qué de los rayos luminosos que salen de sus manos, algunos quedan como cortados y no caen en la tierra. Ella le respondió: «Esos rayos que no caen a la tierra representan los muchos favores y gracias que yo quisiera conceder a las personas, pero se quedan sin ser concedidos porque las gentes no los piden». Y añadió: «Muchas gracias y ayudas celestiales no se obtienen porque no se piden».

La Novena a la Virgen de la Medalla Milagrosa debe inicia el 18 de noviembre y concluir en las vísperas de la fiesta de la Virgen de la Medalla Milagrosa, el 26 de noviembre.

Pero puede ser rezada en cualquier época del año.

PorAsociación de la Medalla Milagrosa

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Novena a la Virgen de la Medalla Milagrosa

ORACIÓN PREPARATORIA

Virgen y Madre Inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.

Creo y espero en tu Medalla, Madre mía del cielo, y la amo con todo mi corazón, y tengo la plena seguridad de que no me veré desatendido. Amén.

DÍA PRIMERO

(Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)

En una medianoche iluminada con luz celeste como de Nochebuena —la del 18 de julio de 1830— se apareció por primera vez la Virgen Santísima a santa Catalina Labouré, Hija de la Caridad de san Vicente de Paúl.

Y le habló a la santa de las desgracias y calamidades del mundo con tanta pena y compasión que se le anudaba la voz en la garganta y le saltaban las lágrimas de los ojos.

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¡Cómo nos ama nuestra Madre del cielo! ¡Cómo siente las penas de cada uno de sus hijos! Que tu recuerdo y tu medalla, Virgen Milagrosa, sean alivio y consuelo de todos los que sufren y lloran en desamparo.

ORACIONES FINALES PARA CADA DÍA DE NOVENA

(Después de hacer una pausa para meditar lo leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando las oraciones a continuación):

Acordaos

Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que uno solo de los que han acudido a tu protección e implorando tu auxilio, haya sido desamparado. Nosotros, pecadores, animados con tal confianza, acudimos a ti, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de nuestros pecados nos atrevemos a comparecer ante ti. Oh madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas, antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. Amén.

Rezar tres Avemarías con la jaculatoria:
OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI.

DÍA SEGUNDO

(Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)

En su primera aparición, la Virgen Milagrosa enseñó a santa Catalina la manera como había de portarse en las penas y tribulaciones que se avecinaban.

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"Ven al pie de este altar —le dice la celestial Señora—, aquí se distribuirán las gracias sobre cuantas personas las pidan con confianza y fervor, sobre grandes y pequeños".

Que la Virgen de la santa medalla y Jesús del sagrario sean siempre luz, fortaleza y guía de nuestra vida.

(Meditar y terminar con las ORACIONES FINALES)

DÍA TERCERO

(Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)

En sus confidencias dijo la Virgen Milagrosa a sor Catalina: "Acontecerán no pequeñas calamidades. El peligro será grande. Llegará un momento en que todo se creerá perdido. Entonces yo estaré con ustedes: tengan confianza…".

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Refugiémonos en esta confianza, fuertemente apoyada en las seguridades que de su presencia y de su protección nos da la Virgen Milagrosa. Y en las horas malas y en los trances difíciles no cesemos de invocarla: "Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros".

(Meditar y terminar con las ORACIONES FINALES)

DÍA CUARTO

(Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)

En la tarde del 27 de noviembre de 1830, baja otra vez del cielo la Santísima Virgen para manifestarse a santa Catalina Labouré.

De pie entre resplandores de gloria, tiene en sus manos una pequeña esfera y aparece en actitud como de profunda oración. Después, sin dejar de apretar la esfera contra su pecho, mira a sor Catalina para decirle: "Esta esfera representa al mundo entero…, y a cada persona en particular".

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Como el hijo pequeño en brazos de su madre, así estamos nosotros en el regazo de María, muy junto a su Corazón Inmaculado. ¿Podría encontrarse un sitio más seguro?

(Meditar y terminar con las ORACIONES FINALES)

DÍA QUINTO

(Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)

De las manos de María Milagrosa, como de una fuente luminosa, brotaban en cascada rayos de luz. Y la Virgen explicó: "Es el símbolo de las gracias que yo derramo sobre cuantas personas me las piden", haciéndome comprender —añade santa Catalina— lo mucho que le agradan las súplicas que se le hacen, y la liberalidad con que las atiende.

La Virgen Milagrosa es la Madre de la divina gracia que quiere confirmar y afianzar nuestra fe en su omnipotente y universal mediación. ¿Por qué, pues, no acudir a ella en todas nuestras necesidades?

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DÍA SEXTO

(Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)

Como marco de gloria aureolando a la Virgen, vio sor Catalina aparecer unas letras de oro que decían: "¡Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti!".

Y enseguida oyó una voz que recomendaba llevar la medalla y repetir a menudo aquella oración-jaculatoria, y prometía gracias especiales a los que así lo hicieran.

¿Dejaremos nosotros de hacerlo? Sería imperdonable dejar de utilizar un medio tan fácil de aseguramos en todo momento el favor de la Santísima Virgen.

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(Meditar y terminar con las ORACIONES FINALES)

DÍA SÉPTIMO

(Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)

Nuestra Señora ordenó a sor Catalina que fuera acuñada una medalla según el modelo que ella misma le había diseñado.

Después le dijo: "Cuantas personas la lleven, recibirán grandes gracias que serán más abundantes de llevarla al cuello y con confianza".

Esta es la Gran Promesa de la Medalla Milagrosa. Agradezcámosle tanta bondad, y escudemos siempre nuestro pecho con la medalla que es prenda segura de la protección de María.

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DÍA OCTAVO

(Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)

Fueron tantos y tan portentosos los milagros obrados por doquier por la nueva medalla (conversiones de pecadores obstinados, curación de enfermos desahuciados, hechos maravillosos de todas clases) que la voz popular empezó a denominarla con el sobrenombre de la medalla de los milagros, la Medalla Milagrosa; y con este apellido glorioso se ha propagado rápidamente por todo el mundo.

Deseosos de contribuir también nosotros a la mayor gloria de Dios y honor de su Madre Santísima, seamos desde este día apóstoles de su milagrosa medalla.

(Meditar y terminar con las ORACIONES FINALES)

DÍA NOVENO

(Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)

Las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa constituyen indudablemente una de las pruebas más exquisitas de su amor maternal y misericordioso.

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Amemos a quien tanto nos amó y nos ama. "Si amo a María —decía san Juan Bérchmans— tengo asegurada mi eterna salvación".

Como su feliz vidente y confidente, santa Catalina Labouré, pidámosle cada día a Nuestra Señora, la gracia de su amor y de su devoción.

(Meditar y terminar con las ORACIONES FINALES)

NOVENA DE CONFIANZA

¡Oh, María…!

En tus manos pongo esta súplica. Bendícela. Después preséntala a Jesús. Haz valer tu amor de Madre y tu poder de Reina.

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¡Oh, María…!

Cuento con tu ayuda. Confío en tu poder. Me entrego a tu voluntad. Estoy seguro de tu misericordia. Madre de Dios. Madre mía, ruega por mí.

(Pídale con fe y confianza las gracias que desee alcanzar).

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