13,24Y les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo;
13,25pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.
13,26Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.
13,27Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: 'Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?'.
13,28Él les respondió: 'Esto lo ha hecho algún enemigo'. Los peones replicaron: '¿Quieres que vayamos a arrancarla?'.
13,29'No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo.
13,30Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero'».
13,31También les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.
13,32En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas».
13,33Después les dijo esta otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa».
13,34Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas,
13,35para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas, desde la creación del mundo.
13,36Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo».
13,37Él les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
13,38el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno,
13,39y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
13,40Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo.
13,41El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal,
13,42y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes.
13,43Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!
13,44El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
13,45El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
13,46y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.
13,47El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.
13,48Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
13,49Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,
13,50para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
13,51¿Comprendieron todo esto?». «Sí», le respondieron.
13,52Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».
13,53Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí
13,54y, al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en su sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. «¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros?
13,55¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas?
13,56¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?».
13,57Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo. Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia».
13,58Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.
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