Un NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio web
Un NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio web
Medios humanos y medios sobrenaturales
HOMILÍA
Guardar en Mis Favoritos

Medios humanos y medios sobrenaturales

P. Jorge Miguel Martínez
16 de abril de 2021
0:00 0:00

Evangelio del día

San Juan 6,1-15

6,1Después de esto, Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades.
6,2Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos.
6,3Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
6,4Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.
6,5Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?».
6,6Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.
6,7Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan».
6,8Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:
6,9«Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?».
6,10Jesús le respondió: «Háganlos sentar». Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres.
6,11Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.
6,12Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada».
6,13Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.
6,14Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo».
6,15Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

Al meditar el pasaje de la multiplicación de los panes (cf. Jn 6, 1-15), vemos a Jesús que acoge a la multitud, la instruye y sana a los enfermos; se compadece de su cansancio y su ignorancia, y les muestra el reino de Dios con paciencia y ternura.

Al declinar el día, surge una dificultad práctica: no hay medios suficientes para alimentar a la gente. Los discípulos, ante la realidad de la escasez, responden con cálculos humanos y con cierto desaliento. Esto nos recuerda que, muchas veces, frente a las situaciones de la vida nos sentimos impotentes: nuestras fuerzas y recursos son limitados.

La enseñanza del Señor no consiste en despreciar los medios humanos ni en sustituir la prudencia por la pasividad. Jesús pide que se traiga lo poco que se tiene y deja ver que Dios puede hacer crecer y transformar lo ofrecido. No se trata de confiar solo en los recursos propios ni de caer en una esperanza vaga que excuse la inacción. Dios espera nuestra colaboración humilde y fiel: traer lo que tenemos, con fe y obediencia, y dejar que Él complete la obra.

Así, la experiencia cristiana exige un equilibrio: reconocer la debilidad humana y, al mismo tiempo, vivir con mirada sobrenatural. No caer en el pesimismo que sólo ve límites, pero tampoco en una pasividad que confunde abandono con desgano. Se nos pide audacia y responsabilidad pastoral: hacer lo que está en nuestras manos sin perder la confianza en la ayuda divina.

Por eso la llamada es a la fe práctica: ofrecer lo poco, trabajar con diligencia y esperar que Dios multiplique. Nuestras posibilidades son pequeñas, pero el Señor las toma y las hace fecundas. Vivir así es mirar las realidades con ojos de fe, conscientes de que Él está presente y actúa en medio de nuestra pobreza.

Comentarios (0)

Inicia sesión para dejar tu comentario. Iniciar sesión

Sé el primero en comentar.

Asistente
Pregunta sobre el contenido del sitio
Pensando…