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Santos Marta, María y Lázaro, Amigos de Jesús
HOMILÍA
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Santos Marta, María y Lázaro, Amigos de Jesús

P. Jorge Miguel Martínez
23 de julio de 2021
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Evangelio del día

San Juan 11,19-27

11,19Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano.
11,20Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa.
11,21Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
11,22Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas».
11,23Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».
11,24Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día».
11,25Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
11,26y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».
11,27Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo».

Evangelio según San Juan 11, 19-27

Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas». Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».

Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día». Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?». Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo».

Memoria de los Santos Marta, María y Lázaro, Amigos de Jesús

Marta es hermana de María y de Lázaro y vivía en Betania, pequeña población distante unos cuatro kilómetros de Jerusalén, en las cercanías del Monte de los Olivos.

Jesús Nuestro Señor vivía en Galilea pero cuando visitaba Jerusalén acostumbraba hospedarse en la casa de estos tres discípulos en Betania, que, tal vez, habían cambiado también su morada de Galilea por la de Judea. Marta se esforzó en servirle lo mejor que pudo y, más tarde, con sus oraciones impetró la resurrección de su hermano.

San Juan nos dice que «Jesús amaba a Marta y a su hermana María y Lázaro» (Jn 11:5).

No podemos estar seguros de la motivación de Marta al hacer su petición al Señor pero todo parece indicar que se quejaba contra su hermana. Nuestro Señor aprecia el servicio de Marta, pero al mismo tiempo sabía que era imperfecto. Muchas veces nuestro servicio, aunque sea con buena intención, esta mezclado con el afán de sobresalir, la compulsión por ser protagonistas, la competencia para sentirnos que somos los mejores. Es entonces que salen las comparaciones. ¿Por que la otra no hace nada y soy la que trabajo?

El Señor corrige a Marta, penetra en su corazón afanado y dividido y establece prioridades: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada» Lucas 10: 41-42.

Tomado de Santopedia

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