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¿Quiénes pueden comprender las Escrituras?
HOMILÍA
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¿Quiénes pueden comprender las Escrituras?

P. Jorge Miguel Martínez
27 de enero de 2021
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Evangelio del día

San Marcos 4,1-20

4,1Jesús comenzó a enseñar de nuevo a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla.
4,2Él les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba:
4,3«¡Escuchen! El sembrador salió a sembrar.
4,4Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron.
4,5Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida porque la tierra era poco profunda;
4,6pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó.
4,7Otra cayó entre las espinas; estas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto.
4,8Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno».
4,9Y decía: «¡El que tenga oídos para oír, que oiga!».
4,10Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de él junto con los Doce, le preguntaban por el sentido de las parábolas.
4,11Y Jesús les decía: «A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola,
4,12a fin de que, miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan, y alcancen el perdón».
4,13Jesús les dijo: «¿No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás?
4,14El sembrador siembra la Palabra.
4,15Los que están al borde del camino, son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos.
4,16Igualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida con alegría;
4,17pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben.
4,18Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra,
4,19pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa.
4,20Y los que reciben la semilla en tierra buena, son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno».

Evangelio según San Marcos 4, 1-20

De nuevo se puso a enseñar, a la orilla del mar, y vino a Él una multitud inmensa, de manera que Él subió a una barca y se sentó en ella, dentro del mar, mientras que toda la multitud se quedó en tierra, a lo largo del mar. Y les enseñó en parábolas muchas cosas; y en su enseñanza les dijo: «¡Escuchad! He aquí que el sembrador salió a sembrar. Y sucedió que al sembrar una semilla cayó a lo largo del camino, y los pájaros vinieron y la comieron. Otra cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotó en seguida , por falta de profundidad de la tierra. Mas al subir el sol, se abrasó, y no teniendo raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos crecieron y la ahogaron, y no dió fruto. Y otra cayó en buena tierra ; brotando y creciendo dió fruto, y produjo treinta, sesenta y ciento por uno». Y agregó: «¡Quien tiene oídos para oír, oiga!»

Cuando estuvo solo, preguntáronle los que lo rodeaban con los Doce, (el sentido de) estas parábolas. Entonces les dijo: «A vosotros es dado el misterio del reino de Dios; en cuanto a los de afuera, todo les llega en parábolas, para que mirando no vean, oyendo no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone».

Y añadió: «¿No comprendéis esta parábola? Entonces, ¿cómo entenderéis todas las parábolas?  El sembrador es el que siembra la palabra. Los de junto al camino son aquellos en quienes es sembrada la palabra; mas apenas la han oído, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. De semejante manera, los sembrados en pedregal son aquellos que al oír la palabra, al momento la reciben con gozo, pero no tienen raíz en sí mismos, y son tornadizos. Apenas sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la palabra, se escandalizan en seguida. Otros son los sembrados entre abrojos; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes del mundo, el engaño de las riquezas y las demás concupiscencias invaden y ahogan la palabra, la cual queda infructuosa.

Aquellos, en fin, que han sido sembrados en buena tierra, son: quienes escuchan la palabra, la reciben y llevan fruto, treinta, sesenta y ciento por uno».

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