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Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
HOMILÍA Asunción de la Santísima Virgen María
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Solemnidad de la Asunción de la Virgen María

P. Jorge Miguel Martínez
14 de agosto de 2022
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Evangelio del día

San Lucas 1,39-56

1,39En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
1,40Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
1,41Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
1,42exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
1,43¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
1,44Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
1,45Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».
1,46María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor,
1,47y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
1,48porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
1,49porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!
1,50Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.
1,51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
1,52Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
1,53Colmó de bienes a los hambrientosy despidió a los ricos con las manos vacías.
1,54Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,
1,55como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
1,56María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Evangelio según San Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se levantó y fué apresuradamente a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió cuando Isabel oyó el saludo de María, que el niño dio saltos en su seno e Isabel quedó llena del Espíritu Santo.

Y exclamó en alta voz y dijo: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu seno! ¿Y de dónde me viene, que la madre de mi Señor venga a mí?

Pues, desde el mismo instante en que tu saludo sonó en mis oídos, el hijo saltó de gozo en mi seno. Y dichosa la que creyó, porque tendrá cumplimiento lo que se le dijo de parte del Señor”.

Y María dijo:
“Glorifica mi alma al Señor, y mi espíritu se goza en Dios mi Salvador, porque ha mirado la pequeñez de su esclava. Y he aquí que desde ahora me felicitarán todas las generaciones; porque en mí obró grandezas el Poderoso. Santo es su nombre, y su misericordia, para los que le temen va de generación en generación. Desplegó el poder de su brazo; dispersó a los que se engrieron en los pensamientos de su corazón. Bajó del trono a los poderosos, y levantó a los pequeños; llenó de bienes a los hambrientos, y a los ricos despidió vacíos. Acogió a Israel su siervo, recordando la misericordia, conforme lo dijera a nuestros padres en favor de Abrahán y su posteridad para siempre”. Y quedóse María con ella como tres meses, y después se volvió a su casa.

***

Solemnidad de la Asunción de la Virgen María

La solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María fue fijada en el 15 de agosto ya en el siglo V, con el sentido de «Nacimiento al Cielo» o, en la tradición bizantina, «Dormición» de Nuestra Señora.

El dogma definido por Pío XII

«Después de elevar a Dios repetidas súplicas y de haber invocado la luz del Espíritu de Verdad, para la gloria de Dios Todopoderoso que otorgó a la Virgen María Su especial benevolencia en honor de Su Hijo, Rey Inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para mayor gloria de su augusta madre y para alegría y regocijo de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los santos apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos como dogma revelado por Dios que: la inmaculada Madre de Dios, la siempre virgen María, habiendo completado el curso de la vida terrena, fue asumida en cuerpo y alma a la gloria celestial» (Pío XII, Munificentissimus Deus, 1 de noviembre de 1950).

Oración a María Asunta

Oh María Inmaculada Asunta al cielo,
tú que vives bienaventurada en la visión de Dios:
de Dios Padre que te hizo alta criatura, de Dios Hijo que quiso
ser generado como hombre por ti y tenerte como madre,
de Dios Espíritu Santo que en ti realizó la concepción humana del Salvador.

Oh María purísima,
Oh María dulcísima y bellísima,
Oh María, mujer fuerte y reflexiva.
Oh María, pobre y dolorosa,
María, virgen y madre,
mujer humanísima como Eva, más que Eva;
cercana a Dios en tu gracia, en tus privilegios,
en tus misterios,
en tu misión, en tu gloria.
Oh María asunta a la gloria de Cristo en la perfección completa
y transfigurada de nuestra naturaleza humana.
Oh María, puerta del cielo,
espejo de la Luz divina,
santuario de la Alianza entre Dios y los hombres,
deja que nuestras almas vuelen tras de ti
deja que se eleven tras tu radiante camino
transportadas por una esperanza que el mundo no tiene, la de la dicha eterna.
Consuélanos desde el cielo, oh Madre misericordiosa,
y por tus caminos de pureza y esperanza guíanos un día al encuentro feliz contigo
y con tu divino Hijo nuestro Salvador Jesús. ¡Amén!
(San Pablo VI)

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