Flores del mes de María
El que contemple atentamente la viola blanca doble y la sencilla verá en la primera todas las cualidades de una verdadera flor, con la circunstancia de presentarse la primera abierta a nuestra vista. Cándida como la nieve, apiñadas sus flores en muchos ramos, abundante, duradera, no delicada, bella y de unos perfumes aromáticos muy gratos al olfato.
La viola blanca simple nos enseña la castidad, y la doble virginidad. La castidad sigue a todos los estados, considerada en sentido común, dentro de las reglas de la templanza. El soltero y soltera han de ser castos, como también el casado y la casada, el viudo y la viuda. La viola blanca doble tiene su castidad en la candidez de su flor: ésta es pura como la luz, blanca como un bollo de nieve: es virgen y madre.
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