Un NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio web
Un NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio web
Lectio Divina

Lectio Divina

Volver a la lista

Episodio 74

Guardar en Mis Favoritos

«Maestro, que vea»

25/10/2024

0:00 0:00

Lectio Divina del Evangelio según San Marcos 10, 46-52

LECTURA

Habían llegado a Jericó. Ahora bien, cuando iba saliendo de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una numerosa muchedumbre, el hijo de Tineo, Bartimeo, ciego y mendigo, estaba sentado al borde del camino; y oyendo que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: “¡Hijo de David, Jesús, ten piedad de mí!”

Muchos le reprendían para que callase, pero él mucho más gritaba: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!” Entonces, Jesús se detuvo y dijo: “Llamadlo”. Llamaron al ciego y le dijeron: “¡Animo, levántate! Él te llama”. Y él arrojo su manto, se puso en pie de un salto y vino a Jesús.

Tomando la palabra, Jesús le dijo: “¿Qué deseas que te haga?” El ciego le respondió: “¡Rabbuni, que yo vea!” Jesús le dijo: “¡Anda! tu fe te ha sanado”. Y en seguida vio, y lo fue siguiendo por el camino.

***

El ciego pide compasión y exclama: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!», él tiene un solo deseo: «¡Maestro, que vea!». El hombre desea ser elevado de su miseria, y así como aquel cielo, busca la verdad, busca a Dios, quien es el único que puede conducirlo a la luz de la fe.

.

Esta Lectio Divina apareció por primera vez aquí el 19 de Octubre de 2021.

Comentarios (0)

Inicia sesión para dejar tu comentario. Iniciar sesión

Sé el primero en comentar.

Asistente
Pregunta sobre el contenido del sitio
Pensando…