Meditaciones Cuaresmales de Santo Tomás de Aquino
Sábado de la semana II de Cuaresma
«Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, que recibisteis de vuestros padres, no por oro ni por plata, que son cosas perecederas, sino por la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero inmaculado y sin mancilla» (1 Ped 1, 18).
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