Nuestra Señora de la Asunción: Gloriosa fundadora de nuestra nación

Los pueblos tienen su bautismo solemne y la ciudad que dio origen a nuestro pueblo, recibió el suyo el día 15 de agosto de 1537, cuando Juan de Salazar y Espinoza fundaba oficialmente la Casa Fuerte «Nuestra Señora de la Asunción».

Salve Señora de la Asunción

La fiesta de la Asunción de la Virgen a los cielos debe llenarnos de una profunda esperanza. 

San Alfonso María de Ligorio y la Virgen María

San Alfonso había hecho votos de no perder ni un minuto de su tiempo. Y aprovechaba este tesoro hasta lo máximo.

El Escapulario del Carmen, prenda de salvación

Una de las manifestaciones de amor de nuestra Madre para con nosotros, es el Escapulario del Carmen, que con la utilización del mismo y su intercesión hará que alcancemos, lo antes posible, la Patria Celestial, cumpliendo su promesa: «el que muera con él no padecerá el fuego eterno».

El Escapulario de Nuestra Señora del Carmen

El Escapulario del Carmen, como regalo de la Santísima Virgen, es símbolo de una consagración.

El Corazón Inmaculado de María rodeado de espinas por las blasfemias e ingratitudes de los hombres

“Ten compasión del Corazón de Tu Santísima Madre, que está rodeado con las espinas que los hombres ingratos constantemente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para quitárselas”.

Los Dolores de la Virgen María

«Una espada atravesará tu alma…» palabras proféticas del anciano Simeón, que despertaron en el alma de María el presentimiento de un misterio infinitamente doloroso en la venida de su Hijo, el rechazo de Israel al Mesías, cuya inmensa tragedia conocerá María al pie de la Cruz.

Mi Inmaculado Corazón será tu refugio

Venerar el Inmaculado Corazón de María es venerar a la mujer que Dios eligió como Madre

San Juan de Eudes y la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María

Este santo propagó incansablemente la devoción a los Corazones de Jesús y María

Sin la mediación de la Santísima Virgen, no hay salvación

«Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos siempre de todo peligro, oh Virgen gloriosa y