Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío

La formación de los hijos requiere el acompañamiento de los padres.

Es común que los padres construyamos para los hijos el mejor de los mundos, aislándolos en lo posible, de la dolorosa realidad, y cuando aquellos despiertan, encuentran un mundo hostil, lleno de trampas y mentiras.

Por Gregorio Cataldi

Hace algún tiempo, la imagen de un papá llorando, conmovió profundamente al mundo entero. Pelé, el gran ídolo del fútbol de los últimos tiempos, dio una de las ruedas de prensa más tristes y dolorosas de su vida: su hijo Edinho de 35 años fue arrestado y acusado –con otros- por narcotraficante, en la ciudad de Santos-BR.

Pelé dijo a los medios: «como cualquier papá, es triste ver a tu hijo metido en grupos como ese y ser arrestado, pero tendrá que sufrir las consecuencias». Y agregó: «desafortunadamente, quizá yo estaba demasiado ocupado con mi carrera y no me di cuenta. ¡Es lamentable, porque yo siempre he peleado contra las drogas y no noté lo que pasaba en mi propia casa!».

Pelé es una persona mundialmente admirada como hombre honesto y deportista, que no perdió su humildad como otras figuras del deporte.

Sin embargo, es triste que un hombre bueno y talentoso como él se haya «distraído» en su jugada más importante: ¡la formación de sus hijos!

La historia de Pelé no es un caso raro. Es la vida de tantos padres de familia, rehenes de apretadas agendas cargadas de trabajo, dinero y prestigio social. Papás que compensan su ausencia en casa con regalos (motocicletas, auto, bici, ropas, Samsung Galaxy, etc.).

Si sus hijos estudian en escuelas caras, rodeados de superfluas comodidades, con eso ya se conforman…cumplieron con su tarea de padres, cuando lo único que han logrado es formar «patoteritos» que desconocen el hambre y tiran la comida que no les gusta.
Así formamos hijos tiranos, pequeños monstruos insoportables y prepotentes, que sufrirán y harán sufrir a otros porque desde chiquitos hicieron lo que quisieron. Jovencitos que creen que sentir frío o calor es cuestión de aire acondicionado, que se cansan por caminar unas cuadras, que piensan que papá está solo para firmar cheques y satisfacer caprichos.

Estando así las cosas, ¿qué posibilidades tienen estas víctimas – nuestros hijos – de convertirse en mujeres y hombres de bien, si los papás «compramos» a los hijos y no les inculcamos virtudes? Muchos hijos no conocen el concepto de valor, pues el único «valor» que conocen es el de la «prostituta universal», como decía Shakespeare, en alusión al dinero.

El sabio Confucio decía: «Educa a tu hijo con un poco de hambre y un poco de frío».

El libro de los Proverbios señala: «Corrige a tu hijo…» No hacerlo es gran equivocación de muchos padres que no han sido sino apenas «chorros de espermatozoides y vagina de reproducción» Resultado: proliferación de monstruitos sociales, plaga social.

Ojalá más padres sepan dónde, cuándo y con quien se juntan sus hijos. Que no les vaya a pasar lo que a Pelé: ¡Estaba muy ocupado y no me di cuenta que tenía un bomba en casa! ¡Padres, podemos si queremos, seamos valientes y corrijamos rumbos… salvemos a nuestros hijos, mientras todavía haya tiempo!

La recomendación es: «Encárgate hoy de lo posible, que Dios se encargará por ti de lo imposible». Tus hijos son tu responsabilidad. Cuando Dios puso en tus brazos ese pequeño ser, te dio un maravilloso material para que tú elaboraras una extraordinaria obra de arte.

Preguntas a responder: ¿Qué has hecho con ese pequeño ser?, ¿en qué lo has convertido?, ¿qué cuentas le vas a entregar al Creador de la misión que te encomendó, de formar un ser humano de bien? Dios nos reprenderá la falta de atención y la negligencia.

Hagamos un examen de conciencia. Si hay error, reconozcamos y corrijamos. Hoy nos ocupamos por llenar de cosas materiales a nuestros hijos y olvidamos sus necesidades morales y espirituales; también el alma necesita de alimento, porque somos ¡espíritu encarnado y carne espiritual!☐

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