Ideología de Género: una ideología  que ve a la Familia tradicional como una imposición social

Entrevista a la Pedagoga Carolina Cuenca y  al Ing. Eduardo Morales, dos grandes expertos de nuestro país en asuntos pro-vida y familia, sobre las nocivas consecuencias de la Ideología de Género.

Quién de nosotros no lleva en su mente el bello recuerdo de las historias familiares y las anécdotas que vivió en su infancia en el hogar donde creció con sus hermanos, cuya familia estaba encabezada por el padre; considerado el jefe de la casa, quien más que miedo, imponía orden y generaba respeto ante los suyos. Este líder familiar estaba acompañado de la amorosa y diligente madre, aquella que se encargaba de la enseñanza y el cuidado de los hijos, que por lo general eran numerosos. Este bello relato de lo que la cultura paraguaya fue forjando con el paso del tiempo en nuestra nación y el ejemplo de familias, es lo que los promotores de la destructiva Ideología de Género pretende hacer desaparecer de nuestra sociedad, si es que adoptamos las macabras ideas que ellos buscan legalizar.

Toda ideología trae consigo una corriente de pensamiento que desea imponerse en una sociedad, de modo que se nos presentan como ideas que “generan un bien común para todos”, cuando en realidad están camufladas con ideologías que destruyen la base de nuestra sociedad: La familia. La Ideología de Género como mecanismo de imposición de pensamientos que nos llegan de los países primer mundistas, busca que abandonemos nuestras costumbres y tradiciones, para sumergirnos en una sociedad estéril y frívola promotora de la cultura de la muerte.

Para aclarar ciertos aspectos sobre la Ideología de Género (a partir de ahora bajo las siglas IG), hemos consultado la opinión de dos grandes expertos de nuestro país en asuntos pro-vida y familia, la Pedagoga Carolina Cuenca, miembro del Foro de Diálogo Civil y consultora de la Academia Vida y Familia de la Arquidiócesis de Asunción y el Ing. Eduardo Morales,miembro de la Comisión Directiva de la Organización Generación Pro Vida y también, miembro del Foro de Diálogo Civil.

Carolina nos explica que la Ideología de Género “es una forma de encarar políticamente la cuestión de la sexualidad humana. Pues señala que la sexualidad humana no proviene de la naturaleza, sino que cada uno va construyendo su sexualidad a gusto”.

“Para la IG, el hombre se autoconstruye sexualmente y esta construcción tiene que ver con la forma en que uno es educado. Los ideólogos de género lo llaman constructo social. Por lo que “en la biología existen el hombre y la mujer, aspectos que no condicionan al género, porque todo va más allá de las características biológicas. Esta corriente manifiesta que el aspecto biológico es algo que debe ser superado, para poder vivir realmente la identidad sexual, de acuerdo a las diferentes  identidades sexuales existentes, que son contrarias a la naturaleza”.

Esta ideología considera a la naturaleza humana como un “sistema opresivo”. Por ejemplo, sabemos que la mujer tiene la maternidad como algo innato, algo natural, “pero para los promotores de la IG, la mujer fue educada con el paso del tiempo para llegar a ser madre, cuando en realidad la mujer se hace, no se nace, tal es así que un varón también puede desarrollar una personalidad femenina sin ser biológicamente mujer”.

Por su parte, Eduardo manifiesta que con la IG cada quien tiene derecho a que se le reconozca “aquello que cada uno quiere ser”  y que “el fuero íntimo de la persona debe ser reconocido por el mismo estado”, (una vez que esta ideología sea considerada ley en una nación). “La IG busca superar las desigualdades o las injusticias sociales, eliminando las desigualdades de forma total, y para eliminar toda desigualdad, no solo las injustas, sino también las biológicas, como es el caso de la maternidad, busca que la mujer se asemeje en todo al varón”.

Carolina señala que en el plano de la IG “no hay complementariedad varón-mujer, ya que la sexualidad humana, el ser humano, se desarrolla masculino y femenino y juntos se complementan y dan una visión de lo que es el ser humano. La mujer aporta su genio y el hombre su genio y así se forma el ser humano, pero para ellos, esto es puro construccionismo, una construcción social injusta que han impuesto en el mundo occidental los judeocristianos. El trabajo de los ideólogos de género es buscar la igualdad y para ello deben de-construir todo esto que se fue construyendo en nuestras referencias culturales”. Esta corriente de pensamiento sugiere una reingeniería social para alcanzar un gran cambio cultural y liberar a los niños de estos condicionamientos que son para ellos totalmente injustos.

Así mismo, Eduardo manifiesta que la educación es otro campo donde se promociona una educación no sexuada. “Los niños no deben ser estereotipados en la forma de vestir, en el nombre que se les asigna, nada debe estar relacionado al sexo, todo debe ser neutro, porque en lo neutro se podrá llegar a la igualdad total, lo que se quiere con esto es eliminar toda diferencia, para en teoría eliminar toda desigualdad”.

Otro postulado – continua Eduardo – es que la IG afecta al modelo de familia. En el lenguaje que utilizan, cualquier modelo es equivalente al de padre y madre, dejando una bella expresión: “Debemos ampliar los modelos de familia”.

Recordemos que como los roles de género son intercambiables, da igual tener una sola madre o un solo padre, así como dos padres, ya que cualquier hombre puede ejercer el rol femenino y viceversa.

La pedagoga resalta que “esta reingeniería social se va imponiendo país por país a través de organismos internacionales, ofreciendo créditos financieros para la aplicación de estas políticas”. Eduardo añade que “La ideología de género es funcional a una política económica de las grandes potencias que pretenden controlar el índice de natalidad”.

disforia-de-genero-3

Manipulación del lenguaje

Así como en otros tiempos se utilizaron las guerras para imponer nuevas ideologías, haciendo uso de la fuerza para lograr el objetivo, la ideología de género utiliza un armamento innovador  que es el lenguaje. Carolina nos comenta que en este campo es muy común cambiar el sentido de las palabras, como una forma de suavizarlas. Refiere que “las palabras van tomando otras connotaciones, por ejemplo, utilizan la palabra tolerancia como significado de aceptación de algo y que tolerar es aceptar todo como igualmente válido, por lo que es intolerante aquel que no comulga con las ideas que ellos plantean”.

Otra palabra distorsionada es violencia. ¿Quién quiere ser violento? Tal es así, que estos ideólogos pregonan la No violencia y utilizan esta palabra como su gran bandera. “Por ejemplo especifican que al enseñarle -a la nena a ser femenina y al nene a ser masculino- los padres los están estereotipando y eso es hacer violencia simbólica. Porque quizás ese niño querría desarrollar otros géneros, y sus padres lo colocan en un molde. La No violencia suena bien, pero al ser utilizado por un ideólogo de género, él está metiendo políticas públicas y enseñándole a nuestros hijos conceptos erróneos”, destaca la profesional.

Eduardo explica que “Género es el sentido personal, íntimo de cómo uno se autodefine como persona o cómo vive su masculinidad o su femineidad. Pero para la IG la práctica sexual es lo que hace al género, las categorías son asignables, se construyen o se pueden volver a de-construir a gusto. Por eso hablan de -ley de identidad de género-, el derecho tiene que reconocer que esa persona por deseo, quiere tener una identidad sexual específica”.  Los expertos manifiestan que hoy se habla inclusive de 33 géneros.

Un dato interesante que menciona Eduardo, es cuán visible es la intolerancia, en los países en donde la ley de la IG está vigente, pues prohíben a los psicólogos o terapeutas a reorientar a las personas que en el pasado cambiaron de sexo a que vuelvan a su estado natural. Los profesionales tienen prohibida esa acción por orden de los gobiernos que aceptan estas políticas. El profesional está obligado a acompañar al paciente que desea cambiar de sexo, sin cuestionar su postura, pero no puede así mismo, acompañarlo a volver a su género anterior.

La Educación, herramienta clave para entender lo perjudicial de estas teorías.

La palabra clave es la educación. Los padres de familia demarcan un papel fundamental en

en la formación de sus hijos ya que la ideología de género se presenta como un lindo banquete, con palabras positivas, bellas y muy difusas, poco claras. “La clave es formarse para poder identificar esta línea de pensamiento en los textos que reciben los hijos en las escuelas”, manifiesta Eduardo.

Carolina por su parte, añade que es importante “formarse para entender mejor el origen de esta corriente de pensamiento, su manejo político, por qué tanta presión para que cambie la mentalidad existente, de dónde provienen estos pensamientos y cuál es la intención. La clave es: Formación – Sentido Común – Oración – Acción”.

Los expertos también destacan que la familia es la gran afectada con la ideología de género, porque una vez que este sistema esté instalado en el poder legislativo ya no permiten que las familias desarrollen el curso natural de la educación de sus hijos. Es el gobierno quien toma la posta en la educación, tanto en las escuelas como en los colegios y en los centros sanitarios, generando nuevas leyes con las que van quitando la patria potestad a los padres sobre sus hijos.

Eduardo explica que “en los países donde la ley de ideología de género ya forma parte del sistema de gobierno, los padres que no están de acuerdo con el contenido educativo que se les enseña a sus hijos y por negarse a que reciban esa educación, son encarcelados y amenazados, así como también, se les retira la patria potestad de los hijos, porque a partir de la implementación de estas leyes, es el gobierno el que asume la educación de los hijos y ya no son más los padres los primeros educadores”.

Paraguay es un país con una cultura ampliamente arraigada y bastante dominante, ya que pese a los embates de los ideólogos de género, fue posible detener en varias ocasiones desde el senado, los proyectos que buscan legalizar estas pervertidas ideas, como fue el caso del “Proyecto Contra Toda Forma de Discriminación” que fue rechazada en una primera vuelta, pero según manifiesta Eduardo, muy pronto estarían nuevamente volviendo a presentar proyectos similares. Así mismo, manifestó que “existen programas muy avanzados en el campo de la educación y la salud que van ganando fuerzas. Hay mucho contenido contaminado”.

“A nivel de programas con acuerdo con intendentes y ministros, así como también por medio de los programas de capacitaciones buscan llegar a la gente. Hay que cuidar mucho el tema de los cursos de posgrados, porque muchos de esos cursos son directamente de personas que reciben fondos para difundir las ideas de la IG que se promueven a nivel mundial”, manifiesta Carolina Cuenca.

imagen2

Como sociedad ¿qué podemos hacer?

Eduardo vuelve a plantear lo que ya fue planteado por la Pedagoga: “Formación – Sentido Común – Oración – Acción. La presión internacional contra Paraguay es muy grande. Somos prácticamente el único país de la región que está haciendo una contra ofensiva abierta a la IG. Debemos monitorizar hasta los más altos mandos del gobierno como el cuaderno de nuestros chicos”.

“Elegir al menos peor y no votar por aquellos que van en contra de la familia y la vida. Porque quien toca a la vida y la familia, toca la esencia misma de lo que soy. Con corrupción podemos vivir, pero cuando tocan a nuestros hijos, cuando se promueve el aborto, la homosexualidad en la misma escuela  y los padres ya no pueden intervenir, la sociedad se vuelve un verdadero infierno”, profundiza la Pedagoga.

Carolina Cuenca y Eduardo Morales forman parte del Foro de Diálogo Civil, allí siguen en contacto con la gente, donde desarrollan capacitaciones, y donde junto a otros voluntarios de otras  áreas como abogados, médicos y pedagogos se unen para la defensa de la vida y la Familia. Invitan a que más voluntarios se unan a esta causa.

“El ciudadano debe salir a defender lo más precioso que tenemos: Las virtudes y los principios humanos y no olvidarse de la defensa del bien común”, finaliza la entrevista la Pedagoga Carolina Cuenca.

 

Deja un comentario