Sugerencias de un cura para vivir la Semana Santa

Algunos apuntes para no dejar pasar la Semana Santa sin recoger al menos algún fruto.

 

Por el padre JORGE GUADALIX – Editado por J.M.M.
Tomado de Infocatolica.com

A cada cual, Dios le concede vivir la Semana Santa como le da a entender y le parece. Y ya sabemos que no es igual vivirla como un cantante estacionero que como una viejita en el último pueblo de nuestra campaña, como niño en el centro de Asunción, jóven en una Pascua Juvenil o matrimonio en la casa de los padres. O sea, todos iguales en lo fundamental de la devoción y la fe, pero con sus propios matices.

Desde ahí, se me ocurre ofrecer pistas. Por si sirven, que tampoco pretenden otra cosa. Hasta las voy a ir enumerando.

  1. Una buena confesión. Porque hay que comenzar por lo básico. Si aún no hemos tenido tiempo, seguir que desde hoy encontraremos multitud de celebraciones penitenciales con confesión y absolución individuales y confesores en muchas iglesias. Lo primero y principal. Es que si no comenzamos por ahí… pues qué quieren que les diga.
  2. Vamos a intentar acudir el domingo de Ramos a la procesión. A participar y cantar con los ramos en la mano. En la semana santa “hay que meterse”.
  3. Existen unos pequeños libros, llamados comúnmente “semanillas” con el oficio de toda la Semana Santa y además oraciones para la piedad popular. Se encuentran en cualquier librería religiosa y son utilísimos para seguir todas las celebraciones.
  4. Intenten acudir a la misa crismal. Sobre todo por lo que impresiona ver a tantísimos sacerdotes con su obispo renovando su sacerdocio. Oigan, que es una cosa muy seria.
  5. La asistencia a los oficios no es precepto, pero sí clave para vivir el misterio pascual. Todo tiene su encanto. Una enorme celebración catedralicia, por ejemplo, nos hace sentirnos iglesia universal. Una pequeña celebración en la parroquia, aunque seamos pocos, tiene el encanto de ir viviendo el misterio en la pequeñez y la pobreza.
  6. Procure ofrecerse en su parroquia para esos días. Son muchas cosas y siempre hacen falta colaboradores. Seamos generosos.
  7. Preciosa costumbre la de visitar monumentos en la mañana del viernes santo.Además de eso, me atrevo a sugerir la permanencia en alguno de ellos un tiempo largo, y si es en la noche – madrugada, mejor. Noche, silencio, contemplación, meditación en esas horas de prendimiento y pasión. La noche es siempre mágica.
  8. Me parece imprescindible participar en algún Vía Crucis. Es una devoción muy tradicional que siempre ha ayudado a recordar y venerar el misterio del calvario y la cruz.
  9. No despreciemos las procesiones con la viejísima reflexión de que son puro folklore. ¿Quién soy yo para juzgar? Cada procesión supone una mezcla de fe, historia, devoción, tradición, memoria de los mayores, ofrenda al Señor. En cada una de ellas caminan con el Señor y con María mucho dolor, mucha esperanza, mucha fe, mucha vida. El folklore lo hacemos si nos conformamos con una visión exterior estética. Es Cristo quien pasa llevado por la fe de muchos hermanos y hermanas y muchas generaciones de devotos.
  10. La belleza y el simbolismo de la vigilia pascual son del todo excepcionales. Si recomiendo vivamente acudir a todos los oficios, el de la vigilia me parece del todo imprescindible: fuego, luz, agua, eucaristía… Es Cristo que ha resucitado. No nos lo podemos perder.
  11. Aunque se haya asistido a la vigilia pascual, bien puede acudirse a la misa solemne del domingo de Pascua. Es el domingo de los domingos.
  12. Hagan una comida de domingo de Pascua a lo grande. Lástima que todo quede para Navidad. Comida de mantel de la boda, vajilla buena, cristalería de la abuela y ese vino guardado para una buena ocasión.

Qué más les voy a decir: silencio, oración, vida, iglesia… Posiblemente los lectores podrán sugerir más cosas. Yo aporto lo que se me ocurre desde mi experiencia de cura. Como siempre, por si sirve…

 

Sobre el autor

P. Jorge Guadalix

Sacerdote Diocesano


Sacerdote diocesano de Madrid. Se presenta y se define como cura. Licenciado en teología pastoral, lleva más de treinta años ejerciendo su ministerio en parroquias de la diócesis, algunos de ellos como párroco rural. Arcipreste varias veces, ha pertenecido por dos legislaturas al consejo presbiteral de Madrid y al consejo diocesano de pastoral.

Como añadido a su labor de párroco ha hecho un poco de todo: coordinador de pastoral de un colegio de más de dos mil alumnos, director espiritual de un gran colegio mayor, profesor de religión, profesor de teología pastoral… internauta y bloguero por libre y desde ahora en Infocatólica .

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