Veni Creator Spiritus

Comentario del himno al Espíritu creador de Dios.

Por Cristian Alfonso

Es aún reciente la imagen del cónclave que eligió como Papa al Cardenal Bergoglio. Los cardenales ingresaban a la Capilla Sixtina mientras se entonaba la Letanía de los Santos; cuando todos los cardenales ingresaron y se colocaron en sus respectivos lugares escuchamos una melodía sublime y bella. Era el “Veni Creator Spiritus”, un Himno que invoca la presencia del Espíritu Santo.

 

Texto en latín Texto en castellano
Veni, creátor Spíritus,
mentes tuórum vísita,
imple supérna grátia,
quæ tu creásti, péctora.

Qui díceris Paráclitus,
donum Dei Altíssimi,
fons vivus, ignis, cáritas,
et spiritális únctio.

Tu septifórmis múnere,
dextræ Dei tu dígitus,
tu rite promíssum Patris,
sermóne ditans gúttura.

Accénde lumen sénsibus,
infúnd e amórem córdibus,
infírma nostri córporis,
virtúte firmans pérpeti.

Hostem repéllas lóngius,
pacémque dones prótinus;
ductóre sic te prǽvio,
vitémus omne nóxium.

Per te sciámus da Patrem
noscámus atque Fílium;
te utriúsque Spíritum
credámus omni témpore.

Deo Patri sit glória,
et Fílio, qui a mortuis
surréxit, ac Paráclito
in sæculórum sǽcula.
Amen.

Ven, Espíritu Creador,
visita, las almas de los tuyos
colma de la superna gracia
los corazones, que Tú mismo creaste.

Tú que eres llamado nuestro Consolador
Don de Dios altísimo,
Fuente viva, Fuego, Caridad,
y espiritual Unción.

Tú derramas los siete dones,
Tú, el Dedo de la diestra de Dios,
Tú, solemne Promesa del Padre,
Tú, que con tu Palabra enriqueces nuestras lenguas.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
infunde tu amor en nuestros corazones,
la flaqueza de nuestro cuerpo,
con tu auxilio continuo conforta

Al enemigo aleja de nosotros
y la paz danos prontamente;
y así, siendo Tú mismo nuestro guía,
evitemos todo lo nocivo.

Haz que por Ti sepamos al Padre
y que conozcamos también al Hijo;
A Ti, el Espíritu de ambos,
creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria,
y al Hijo, que de los muertos
resucitó, y al Paráclito
por los siglos de los siglos.
Amén

 

La composición de este himno se remonta al siglo IX. La Iglesia la eligió como Himno de las Víperas de Pentecostés en la Liturgia de las Horas, y la utiliza en toda función solemne como la elección de Papas, la consagración de Obispos, la ordenación de sacerdotes, y la coronación de reyes. También se la utiliza en las aperturas y cierres de las actividades académicas de los centros educativos.

El himno implora el auxilio de la tercera persona de la Santísima Trinidad; por eso la primera palabra es “Ven”, la súplica ardiente de todo cristiano. Que el Espíritu Santo venga; aquel mismo Espíritu que antes del Génesis se movía sobre las aguas. Por eso el primer calificativo que utiliza este himno es el de “creador”; es el canto de la criatura que pide que su creador more en él.

Se le atribuye en la segunda estrofa otro calificativo, el de “consolador”, porque es el Espíritu de Dios el que puede consolar durante este destierro al hombre que por la desobediencia inicial tuvo que sufrir.

El himno lo invoca en la tercera parte como “dedo de Dios”, recordándonos el libro del Éxodo, donde los diez mandamientos fueron escritos en dos tablas de piedra por el mismo dedo de Dios, así como el mismo Espíritu Santo ha escrito con su propio dedo en nuestros corazones la ley de Dios y el deseo de estar con Él.

En la cuarta parte, pedimos que la luz de ese Espíritu Divino ilumine nuestros sentidos y nuestras acciones para que estén acordes a la voluntad de Dios.

En la siguiente  estrofa pedimos que su auxilio aleje de nosotros lo nocivo, es decir, lo que no viene del Espíritu bueno.

Finalmente, el himno se cierra con dos bellísimas estrofas de carácter trinitario, de alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, que reciben todos una misma adoración por los sempiternos y gozosos siglos.

 

La Iglesia concede indulgencias a quienes recen (o canten) con devoción este himno de singular belleza rítmica, el día de Pentecostés, habiendo cumplido las condiciones de oración por el Papa, confesión (aunque sea unos días antes), comunión (También puede ser unos días antes), desapego de todo pecado y deseo de obtener las indulgencias.

Deja un comentario