Pregunta de fondo: si en la comunión recibimos a Cristo entero, ¿por qué no nos hace santos de una vez? Respuesta: por nuestras disposiciones. Recibimos los frutos en la medida en que nos preparamos.
Las tres condiciones para comulgar bien
Estar en estado de gracia.
Guardar el ayuno eucarístico.
Saber lo que se va a recibir y acercarse con devoción.
1. Estado de gracia
Significa tener la conciencia limpia de pecado mortal (ninguno del que no nos hayamos arrepentido y confesado).
Reglas prácticas ante la duda: si creés que cometiste un pecado grave, no comulgues y confesate primero; lo que importa es la conciencia. Si no tenés conciencia de haber cometido pecado mortal, no lo cometiste: cuidado con el escrúpulo.
Ayudan: la confesión frecuente y las listas de examen de conciencia (se menciona "Para salvarte", del P. Jorge Loring).
Quien está en pecado mortal debe confesarse antes de comulgar; no basta el acto de contrición (salvo casos extremos de imposibilidad prolongada, y no de modo repetible).
Comulgar en pecado mortal es sacrilegio: se recibe a Cristo, pero no la gracia, y se come la propia condenación.
Presencia y gracia
Cristo permanece presente mientras duran las especies (aprox. 15 minutos), por lo que se pide respeto y recogimiento tras comulgar.
Hay que distinguir la presencia real (temporal, mientras subsisten las especies) de la gracia santificante (que permanece mientras no se peca mortalmente).
2. Ayuno eucarístico
Norma actual: una hora antes de la comunión (solo agua o medicinas no rompen el ayuno).
Sentido: desprendimiento y no confundir la Eucaristía con la comida ordinaria. Conviene practicarlo con generosidad.
Los enfermos no están obligados. La comunión de un enfermo grave se llama Viático (alimento para el paso a la otra vida).
3. Saber lo que se recibe y acercarse con devoción
Hay que conocer y creer la doctrina sobre la presencia real. Por eso no se admite la intercomunión con protestantes, que tienen otra concepción (consustanciación, presencia temporal o mero símbolo) frente a la transustanciación católica.
Devoción: humildad, modestia (también en la vestimenta), recogimiento y silencio.
Preparación y acción de gracias: llegar dispuesto y permanecer un tiempo después dando gracias. Son muy útiles las oraciones formuladas y los devocionarios, porque "no sabemos pedir como conviene" (cf. Rm 8).
El día de la comunión conviene vivirlo con especial entrega ("un santo domingo").
Cómo recibir la comunión
De pie: conviene una genuflexión previa.
En la mano: máximo cuidado con las partículas.
Lo más conveniente, reconocido por la Iglesia: de rodillas y en la boca. (Se trata de conveniencia, no de licitud: recibir en la mano no es pecado.)
Las partículas visibles son Cuerpo de Cristo; las invisibles a la vista ya escapan a nuestro deber de cuidado.
El precepto de la comunión
Obligación de comulgar al menos una vez al año, principalmente en tiempo de Pascua.
Los niños pueden comulgar desde el uso de razón, cuando distinguen el pan común del pan eucarístico (disposición de San Pío X).
La misa tiene valor por sí misma, independientemente de la comunión: no son lo mismo.
Comunión frecuente: tiene grandes beneficios, pero exige buenas disposiciones. Conviene el consejo de un confesor prudente para discernir la frecuencia.
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