Meditaciones Cuaresmales de Santo Tomás de Aquino
Martes de la semana II de Cuaresma
A Cristo se dio la gracia no solamente como a persona singular, sino también en cuanto es cabeza de la Iglesia, para que se derramase a los miembros; y por consiguiente, las obras de Cristo se encuentran, tanto con respecto a sí mismo cuanto a los miembros, en la misma relación en que
se encuentran las obras de otro hombre, constituido en gracia, con respecto a sí mismo.
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