Meditaciones Cuaresmales de Santo Tomás de Aquino
Miércoles de la semana II de Cuaresma
«Y él es propiciación por nuestros pecados; y no tan sólo por los nuestros, mas también por los de todo el mundo» (I Jn 2, 2). Satisface propiamente por una ofensa el que da al ofendido lo que ama tanto, o más, como aborrece la ofensa. Pero Cristo, padeciendo por caridad y obediencia, ofreció a Dios algo mayor que lo que exigía la compensación de toda la ofensa del género humano.
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