Un NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio web
Un NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio web
Meditaciones para el mes del Sagrado Corazón de Jesús

Meditaciones para el mes del Sagrado Corazón de Jesús

Volver a la lista

Episodio 10

Guardar en Mis Favoritos

Día 10: Amor desinteresado y generoso del Corazón de Jesús

01/06/2023 · 00:09:23

0:00 0:00

Mientras no hayamos sido testigos de los sacrificios de nuestros amigos, ignoramos hasta qué punto llegan el desinterés y la generosidad del amor que se nos profesa. El amor de Jesús ha llegado  a los últimos límites del heroísmo. Lo ha sacrificado todo por nosotros; los  goces,  los honores del mundo y los consuelos de la amistad.  Nos sacrificó su humanidad entera abandonándola sin piedad a las penas y dolores más crueles.  Mas aun, no se sacrificó hasta su divinidad, ocultando y comprimiendo, por decirlo así, por  por amor nuestro,  la gloriosa manifestación de sus divinos esplendores.

Su sacrificio, perpetuado hasta la consumación de los siglos en la Eucaristía,  es el sacrificio continuo de un Dios a un Dios por el bien de los hombres,  sacrificio que nos explica todo el misterio del amor del corazón de Jesús. ¡Ah!  cuando un Dios lleva el amor hasta inmolarse, basta anonadarse en un holocausto perpetuo, ¿rehusaremos nosotros corresponder a ese amor, ofreciéndole el sacrificio de nosotros mismos? ¿Nos resistiremos a inmolar afecciones incompatibles con nuestros deberes y con nuestra felicidad? ¿No negaremos a nuestras pasiones lo que no podríamos concederles sin comprometer nuestra salvación?
A la vista de los sacrificios inauditos aceptados por el Corazón amante de Jesús,  y  en presencia del pesebre,  del pretorio,  de la Cruz,  y del altar, ¿vacilaremos en seguir el camino que nos ha trazado con su sangre? ¡Ah! ¿qué alma sería tan cobarde que rehusara sacrificarse por Jesús?

Comentarios (0)

Inicia sesión para dejar tu comentario. Iniciar sesión

Sé el primero en comentar.

Asistente
Pregunta sobre el contenido del sitio
Pensando…