Meditaciones para el mes del Sagrado Corazón de Jesús
La virtud de la religión consiste en dar a Dios el culto que nos prescribe nuestra dependencia de su divina Majestad, y se funda en que, siendo Dios a la vez nuestro primer principio y nuestro último fin, todo nos viene de su liberalidad y de su omnipotencia, y por tanto a él debemos referir cuanto poseemos.
Así que, la virtud de la religión abraza a todo el hombre, y lo une en cierto modo a su Creador. Según Santo Tomás de Aquino, es muy superior a las virtudes morales, puesto que con éstas glorificamos en particular tal o cual atributo de Dios, mientras que, consagrando con la virtud de la religión todas nuestras potencias al servicio de la Divinidad, glorificamos a Dios en todos sus atributos.
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