Meditaciones para el mes del Sagrado Corazón de Jesús
Entre las afecciones más caras al Corazón de Jesús hay una que aparece como el principio de toda perfección en la vida humana del hijo de Dios: Es la que tiene por objeto la obediencia. ¡La obediencia! El deseo más fuerte, más poderoso, más atractivo del Corazón de Jesús fue el de no hacer jamás su voluntad, el de no obrar ni hablar sino para obedecer a su Padre celestial.
«No he venido, dice, a hacer mi voluntad sino la de Aquel que me envió». «Mi comida, dice en otra ocasión, es hacer la voluntad del que me envió y cumplir su obra»
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