Meditaciones para el mes del Sagrado Corazón de Jesús
La devoción al Sagrado Corazón ha sido siempre en la Iglesia herencia de ciertas almas privilegiadas, como lo atestiguan los escritos llenos de ternura y de unción de San Agustín, San Bernardo, San Buenaventura, Santa Gestrudis, entre otros. El mismo Jesús ha querido que se publique y se extienda por todo el mundo. Todos los hombres fueron y son objetos de la ternura del Corazón de Jesús; todos fueron y todos son inundados con su sangre preciosa y colmados de sus beneficios.
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