Meditaciones para el mes del Sagrado Corazón de Jesús
El Cristiano no puede vivir sin morada: tiene un asilo en que reposar, y ese asilo es el Corazón de Jesús, que es más augusto, más magnífico, y más hermoso que el palacio de los más grandes monarcas de la tierra. La entrada es fácil y está siempre abierta,
Trabajemos por fijar en él nuestra morada con la fiel correspondencia a su amor. En el Corazón de Jesús, dicen los santos, encuentran las almas auxilios en los peligros, consuelos en las penas, defensa en los combates, seguridad en las tentaciones, paz en las tribulaciones, protección eficaz en la hora de la muerte y la gloriosisima corona en la eternidad.
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